Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
martes, 10 de mayo de 2016
Matar al padre
jueves, 12 de febrero de 2015
¡Qué guapos y qué listos son!
domingo, 19 de octubre de 2014
Corrupción, indignación y ataúdes de 1,30
Nos vemos allá arriba, de Piérre Lematrie, es una hermosísima novela. El horror que destila su primer capítulo, que nos sitúa en los últimos pero no por ello menos dramáticos días de la Primera Guerra Mundial, no nos abandonará durante un buen rato. Sin embargo, no se trata de una novela sobre la guerra y sus efectos sobre las personas y las sociedades que la sufren. Este es el escenario, pero podría haber sido otro. Tampoco es una novela carente de ironía y humor.
Novela coral, no hay personaje que carezca de importancia. Novela moral, no hay situación cuyo desarrollo y desenlace no nos plantee profundos interrogantes. Llena de personajes heridos y mutilados, tanto en un sentido físico como espiritual o psicológico, que sin embargo componen una radiografía bastante exacta de lo que los seres humanos somos capaces de hacer y de ser, de lo mejor y de lo peor.
Al terminarla esta tarde no he podido evitar relacionar a uno de sus protagonistas, el ambicioso e inmoral capitán Henri d'Aulnay-Pradelle, con cualquiera de los muchos corruptos de tarjeta black convencidos de que cualquiera de sus muchas atribuciones (sueldos de escándalo, regalos en especie, tarjetas opacas) se debían a su natural valía y, por tanto, nada debían reflexionar al respecto:
Para Henri, el mundo se dividía en dos categorías: las bestias de carga, condenadas a trabajar duro, ciegamente, hasta el final, a vivir al día, y los seres elegidos, que tenían derecho a todo [...]. Henri d'Aulnay-Pradelle, yerno de Marcel Péricourt, héroe de la Gran Guerra, millonario a los treinta años, destinado a los mayores éxitos, que circulaba a más de ciento diez kilómetros por hora por las carreteras del Orleanesado y que ya había atropellado a un perro y dos gallinas. Bestias de carga, una vez más, todo se reducía a lo mismo. Los que vuelan y los que sucumben.
Queriendo hacerse rico enterrando los cadáveres de soldados franceses en ataúdes fabricados con madera barata de tan sólo un metro treinta de longitud, a menos y peor madera más margen de beneficio, aunque para ello hubiera que trocear los cuerpos, Pradelle actúa con la misma displicencia que han mostrtado Rato y Blesa en su declaración ante el juez Andreu:
¿Cómo era posible que no prestaran más atención a los gastos con esas tarjetas? Ahí coincidieron Rato y Blesa en que eran cantidades muy pequeñas comparadas con lo que ganaban.
Pero en la novela hay también un personaje en principio secundario, un viejo, extravagante y no muy agradable funcionario público que, a pesar de encontrarse al final de una vida personal y profesional desgraciada, decide que no va a permitir tamaña injusticia:
Lo que siguió fue el resultado de una curiosa alquimia en la que se combinaban la siniestra atmósfera de aquellos cementerios (que le recordaban el desastre de su vida), el carácter vejatorio del bloqueo administrativo que se le había impuesto y su habitual rigidez: un funcionario tan probo como él no podía conformarse con hacer la vista gorda. Aquellos jóvenes caídos, a los que nada lo unía, eran víctimas de una injusticia y no tenían a nadie más que a él para repararla. En pocos días, eso se convirtió en una idea fija. Esos muertos empezaron a obsesionarlo, como un amor, unos celos o un cáncer. Pasó de la tristeza a la indignación. Montó en cólera.
Y no he hablado nada de la sorprendente historia de Albert Maillard y Édouard Péricourt, los verdaderos protagonistas de la novela. Tal es la riqueza de este excelente libro...
sábado, 26 de julio de 2014
Cuerpos
Dicen que en el PSOE están pasando cosas, cosas que tienen que ver el cambio, la renovación, el impulso y el futuro. Pero yo sólo veo más de lo mismo. Es por eso por lo que no he escrito nada al respecto, aunque he estado esperando la ocasión de hacerlo. Porque lo que veo es más de eso mismo que ha reducido al PSOE a la condición de cuerpo político inánime.
He escuchado a muchas y a muchos decir "hemos hecho cosas mal", pero a nadie aclarar a qué cosas se refieren. Y así no hay forma de renovar nada.
CUERPOS (Y ESPÍRITUS) DESTROZADOS
Lo denuncia sin tapujos Yehuda Saúl, exsoldado y fundador de la ONG israelí Breaking the Silence: "Mis amigos y yo aprendimos como soldados a ver a cada palestino como a un enemigo, y por tanto un objetivo legítimo".
Lo que está ocurriendo en Gaza es terrible. Sólo tiene una denominación: terrorismo de estado, o genocidio, o crimen contra la humanidad.
En 1988 el profesor de la Universidad de Tel Aviv Elie Barnabi escribía un ensayo titulado Carta de un amigo israelí al amigo palestino (Muchnik Editores, Barcelona 1989) en el que se hacía la pregunta que todas y todos nos hacemos, y para la que no encontramos respuesta: "¿Cómo pudo la sociedad judía, en principio más sensible que cualquier otra a las injusticias, por su propia experiencia histórica y a la vista de los principios en los que pretende fundar su Estado, cómo pudo llegar a esto?".
Porque lo cierto es que la "limpieza étnica de Palestina" denunciada por el historiador israelí Ilan Pappé continúa hoy, y no ha cesado desde 1948.
Son los activistas por la paz como Saúl, los académicos como Pappé o Barnavi, los artistas como Barenboim, los que vuelven radicalmente injusto cualquier atisbo de antisemitismo cuando de denunciar las matanzas en Gaza se trata. Pero nadie puede escudarse en el rechazo del antisemitismo para no alzar su voz contra esas injustificables matanzas.
CUERPOS EXTRAÑOS
Acabo de terminar Los cuerpos extraños. Bevilacqua me recuerda cada vez más al Alatriste de Pérez Reverte. En el siglo XVII el soldado de fortuna, en el siglo XXI el brigada de la Guardia Civil, la sociedad española de entonces y de ahora no parece haber cambiado en lo fundamental.
Este párrafo, ya al final del libro, me ha llevado a pensar en ese otro político que en 34 años no ha encontrado el momento oportuno para regularizar sus cuentas.
"De todos modos, las cosas no pintaban bien para él. Desmintiendo esa imagen de heterodoxo benefactor del común que había intentado proyectar durante su detención, la investigación de su patrimonio detectó cuentas en las islas del Canal y en Suiza, en las que guardaba la sustanciosa retribución que le había correspondido por favorecer con discreción y eficacia los negocios de la red criminal. Él venía a ser su carta de más peso, la que reservaban para engrasar y favorecer operaciones estratégicas como el casino que había frustrado la rocosa fidelidad a sus ideas de aquella alcaldesa. A alguno le sorprendería el contraste entre los persuasivos discursos de Grau en torno a la regeneración de la política y aquel gesto obsceno de llenarse el bolsillo. No a quien, como yo, llevaba ya unos cuantos años viendo a los seres humanos mentir con desparpajo y rotundidad sobre casi todo".
CUERPOS CANSADOS
No digo ni que sí ni que no.
En principio, y aunque aún me quedan dos o tres días de curro la semana que viene, esta es la despedida hasta dentro de unos cuantos días, unas cuantas ascensiones, unas cuantas cervezas y unas muchas lecturas.
Pero vete a saber...
miércoles, 9 de octubre de 2013
Romper en caso de mafia
domingo, 28 de julio de 2013
Golpe de sociedad
El libro es, en primer lugar, la descripción de un espejismo colectivo, eso que desde hace un lustro venimos denominando "la crisis".
¿Cómo ha podido pasarnos "esto"? ¿Cómo puede ser que, de la noche a la mañana, nos acostáramos prósperos, felices y confiados, para despertarnos como deudores sin honra ni crédito, acongojados por un futuro oscuro e incierto? En las primeras páginas del libro Muñoz Molina os ofrece una magistral descripción de este amargo despertar:
"Todo lo que era sólido se desvanece en el aire. Lo que recordamos es como si no hubiera existido. Lo que ahora nos parece retrospectivamente tan claro era invisible mientras sucedía. En Nueva York, entre 2004 y 2006, cada mañana laboral, yo salía del metro en una estación de la Calla 50 Oeste y lo primero que veía era un edificio de acero y cristal que gracias a algún artificio tecnológico tenía toda la fachada convertida en una pantalla. Se veían cifras de cotizaciones financieras, se veían oleajes que rompían contra playas agrestes y paisajes vertiginosos del Gran Cañón o de las praderas del Oeste o los arrecifes de coral. Se veía aparecer y desaparecer y agigantarse hasta cubrir varios pisos el letrero de la firma bancaria Lehman Brothers. En la grisura de las mañanas laborales de invierno aquellas imágenes de vana exaltación publicitaria resaltaban sobre las aceras sucias y las cabezas bajas de la gente que acudía a las oficinas o barría la calle o pedía limosna o repartía en bicicleta comidas baratas.
Un día de 2008 salí del metro y la gran pantalla móvil que ocupaba el edificio entero se había apagado y las hileras de ventanas tenían la opacidad de los lugares que llevan abandonados mucho tiempo. De un día para otro uno de los bancos de inversiones más poderosos del mundo había dejado de existir. Lo que había valido mucho de pronto no valía nada. Y quienes había parecido que poseían un conocimiento tan profundo de la realidad que les permitía formular predicciones con la certidumbre tranquila de los antiguos augures resultaba que no sabían nada, que no habían anticipado el desastre y ahora no tenían idea de cómo remediarlo".
Pero, como señala con acierto el autor, "con una economía especulativa se corresponde sin remedio una conciencia delirante" [...] No eran expertos en economía sino en brujería".
España ha tenido su propia expresión de esta conciencia delirante. Muñoz Molina recuerda lo que ocurría en 2007, en ese "país salvaje" de recalificaciones fraudulentas, pelotazos inexplicables y constructores con apodos tan cutres como sospechosos: "el Cipri, el Pocero, el Palomo, el Luigi, Sandokán". Las páginas 143-149 y 157-159 me recuerdan otro libro, El año que tampoco hicimos la revolución, firnado por el Colectivo Todoazen: un recopilatorio de noticias que, cuando las leíamos en los diarios del momento, podían cabrearnos durante unos segundos -si es que no acababan pasando desapercibidas por aburrimiento o por hartazgo-, pero que leídas todas juntas, al cabo del tiempo, componen un retablo de inmundicia, desvergüenza, latrocinio y podredumbre que hoy parece imposible de soportar (aunque ayer, mientras todo ocurría, nos parecía patológicamente normal).
Como hicieran en su momento los de Todoazen, Muñoz Molina nos recuerda cosas bien conocidas, ya que aparecían publicadas por la prensa cada día. Nos recuerda cómo por aquel 2007 a.C. (antes de la crisis) todas las ciudades pugnaban por atraer la atención de "arquitectos plutócratas, siempre los mismos, los tres o cuatros nombres preceptivos, los que viajan como divos de ópera en aviones privados y sólo visitan un rato y distraídamente la obra que ungen con su firma", que "iban levantando por todas partes las arquitecturas más inútiles y más caras de Europa".
Pero la cosa venía de lejos. Todo empezó, dice Muñoz Molina, con la Expo de Sevilla. Del mariocondismo al luisbarcenismo, pasando por el hermanismo-guerrista, sin olvidar el roldanismo o el gilismo. Los fastos del 92 abriero la huella para los nefastos del 2008. Aquel fue el pistoletazo de salida para una carrera enloquecida, en la que aún hoy seguimos confiando: "Al margen de las realidades casi siempre deslustradas de su población, su economía, o su situación geográfica, cada ciudad se proyectaba a sí misma en una capital fantástica dotada de un palacio de congresos, de un gran teatro de ópera, de un museo de arte contemporáneo, de uno o varios complejos deportivos de dimensiones olímpicas, un campus universitario. Los congresistas, los aficionados a la ópera, los estudiantes, los artistas contemporáneos, el público, los atletas, las multitudes dispuestas a llenar las gradas, eran tan conjeturables como los cálculos de mantenimiento de todas aquellas escenografías".
Pero había dinero, dinero a espuertas que procedía de Europa, primero, y del crédito, después. Dinero que se iba tan rápida y fácilmente como venía. Dinero ganado sin esfuerzo y gastado sin criterio.
Fue surgiendo así un "país de los simulacros y los espejismos, el de las candidaturas olímpicas y las exposiciones universales, el de las obras ingentes destinadas no a ningún uso real sino al exhibicionismo de los políticos que las inauguraban y al halago paleto de los ciudadanos que se sentían prestigiados por ellas".
En este ajuste de cuentas me identifico plenamente con su crítica hacia esos cómplices necesarios de la simulación generalizada que han sido y siguien siendo todos esos "expertos en comunicación" a sueldo de partidos, administraciones y gobiernos: "individuos dotados de saberes gaseosos y cualificaciones quiméricas [que] obtenían subsidios millonarios con la finalidad de gestionar la administración de la nada, previamente envuelta en grandes castillos de palabras". Touché!
Pero la responsabilidad fundamental del descalabro hay que endosársela a un fracaso colectivo: el fracaso en la creación de lo que Muñoz Molina denomina "la carrera profesional", es decir, una esfera administrativa profesional, conformada desde criterios técnicos y de servicio público, autónoma respecto de la política partidista :
"Lo que sin que nadie lo advirtiera o lo denunciara empezó a suceder hacia mediados de los años ochenta es que al mismo tiempo que las instituciones públicas empezaban a disponer de mucho dinero desaparecían los controles efectivos de legalidad de las decisiones políticas. Entre todos los errores de la Transición española que se aireaban tan acusadoramente cuando aún nos estaba permitido el lujo de la obsesión por el pasado, uno de los más graves no lo ha mencionado casi nadie: la incapacidad de crear una administración pública profesional, solvente, atractiva como oportunidad de trabajo y progreso personal, austera, ajena a la política y a los vaivenes electorales, escrupulosamente sujeta a la ley".
Se encontraron con dinero, con mucho dinero, y sin controles. De aquellos polvos...
Si no fuera porque sus consecuencias han sido dramáticas, resulta absolutamente cómico leer, contado por quien en muchos casos fue testigo directo de lo que relata, sobre la visita del presidente de la Comunidad Valenciana a Nueva York para promocionar la Ciudad de las Artes y de las Ciencias (pp. 114-117), o la del alcalde Maragall para vender Barcelona también en Nueva York (113-114). El esnobismo y el despilfarro no han conocido fronteras territoriales ni ideológicas:
"Han viajado y siguen viajando sin reparar en gastos a cualquier lugar del mundo, pero quizás el escenario predilecto de sus ficciones internacionales ha sido Nueva York. Era frecuente verlos ocupar con una excitación colectiva de matrimonios de turistas joviales los asientos de business class en los vuelos de Iberia. Alcaldes, concejales, diputados provinciales, presidentes autonómicos, consejeros, jefes de protocolo, asesores, artistas cortesanos, empresarios, representantes de la patronal, sindicalistas. Eran tantos que tenían la inmediata virtud de convertir en un éxito de asistencia cualquier acto que convocaran. En cuanto llegaban al aeropuerto Kennedy los recogían coches alquilados de un lujo oficial y se alojaban en los mejores hoteles. En muchos casos habían contratado previamente a alguna agencia de relaciones públicas que por un precio exorbitante les garantizaba una ficción de relevancia".
El resumen del extravío: "En el periódico de hace cinco años el vicepresidente de Cataluña viaja a la India con un séquito de veinte personas: en el de hoy la Generalitat anuncia que cobrará un estipendio a los alumnos que usen los comedores de las escuelas aunque se lleven la comida de casa".
El ensayo de Muñoz Molina mira al pasado para proyectarse hacia un futuro que quiere distinto: "Y sería desolador que esta crisis no sirviera ni para aprender de los errores, sino para repetirlos y agravarlos para eludir una vez más responsabilidades y buscar chivos expiatorios, para elegir de nuevo el camino fácil de la especulación y el desarrollo destructivo y a corto plazo".
Pero mientras lo leía recordaba ese anuncio indecente, vergonzoso, de Loterías y Apuestas del Estado -lo habrán oído, se repite hasta la saciedad en la radio-, en el que se alardea de que mientras en Estados Unidos se esforzaban por inventar el automóvil en España esperaban a que se comercializara la versión descapotable para adquirirla tras ganar en la lotería. Que un organismo público promueva esta pedagogía del azar frente al trabajo resulta inaceptable. Claro que se trata del mismo Estado que ha decidido asesinar al CSIC y confiar nuestro futuro a aberraciones como el Eurovegas de Alcorcón, que será seis veces mayor que el original (como si eso fuera algo bueno).
"Hace falta una serena rebelión cívica que a la manera del movimiento americano por los derechos civiles utilice con inteligencia y astucia todos los recursos de las leyes y toda la fuerza de la movilización para rescatar los territorios de soberanía usurpados por la clase política". Hace falta.
martes, 2 de julio de 2013
¿Causa general? Solo la mía particular
Hace unos días era el vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, quien denunciaba la existencia de una "causa general contra el Partido Popular y sus dirigentes" por los casos Gürtel y Bárcenas.
¿Será que todos los vicesecretarios de lo que sea se fabrican en el mismo sitio, con el mismo troquel ?
¿Será que los partidos sólo ven causas generales cuando se ven afectados particularmente?
Esto no puede ser. Esto no va bien. Los dos grandes partidos estatales se encuentran atrapados en contradicciones que no consiguen superar. ¿O ni se lo plantean?
¿Cómo extrañarnos, luego, de que los compis de maco de Bárcenas le consideren un héroe democrático?
jueves, 27 de junio de 2013
Literatura y realidad
martes, 11 de junio de 2013
Alí Pepe y los 100 presuntos ladrones
El PP destinó 28 millones de euros en seis años a retribuciones de 100 dirigentes.
La lista la encabezan Luis Bárcenas y Mariano Rajoy, con más de un millón de euros brutos de salario cada uno en el periodo 2006-2011, según consta en las cuentas entregadas por el partido al juez Ruz.
Buena parte de los beneficiados cobraban ya un sueldo como parlamentarios, pese a lo cual recibieron remuneraciones prohibidas por la Ley Electoral.
Esto ocurría en un reino imaginario, donde la población sufría las consecuencias de una crisis profunda: millones de desempleados, recortes en sanidad y educación, deshaucios, imposibilidad para afrontar las tasas universitarias, problemas de alimentación, incertidumbre sobre el futuro de las pensiones...
No quiero estropearos el final, pero hay un momento particulamente bueno, cuando el protagonista descubre la fórmula mágica para poder acceder a la cueva de los sobresueldos: "¡Ábrete, Génova!"
domingo, 27 de enero de 2013
Negar toda consideración social a los bellacos
Tenemos granujas ricos porque tenemos personas "respetables" que no se avergüenzan de darles la mano, de que les vean con ellos, de decir que los conocen. En los tales es deslealtad censurarlos; gritar cuando los roban sería confesar su delito y declarar contra sus cómplices.
Uno puede sonreír a un granuja (la mayor parte de nosotros lo hacemos muchas veces al día) si no sabe que es un granuja; pero sabiendo que lo es, o habiendo dicho que lo es, sonreírle es ser un hipócrita, un simple hipócrita o un sicofante de la hipocresía, según la situación en la vida del granuja a quien se sonríe. Hay más hipócritas simples que sicofánticos, porque hay más granujas sin importancia que granujas ricos y distinguidos, aunque cada uno de ellos recibe menos sonrisas. El pueblo norteamericano será saqueado mientras el carácter norteamericano sea como es: mientras sea tolerante con los bellacos afortunados; mientras el ingenio norteamericano haga una distinción imaginaria entre el carácter público de un individuo y su carácter privado, entre su carácter comercial y su carácter personal. En suma, el pueblo norteamericano será saqueado mientras merezca serlo. Ninguna ley humana puede impedirlo, porque eso derogaría una ley más elevada y más saludable: "Recogerás lo que siembras."
Ambrose Bierce, The Collected Works of Ambrose Bierce, Neale Publishing Company, New York/Washington, 1912, vol. XI.
Citado por Robert K. Merton, Teoría y estructura sociales, Fondo de Cultura Económica, México 1992 (3ª edición)
jueves, 17 de enero de 2013
Patria S.A.
Un hijo de Pujol admite que ha regularizado dos millones de euros que tenía en un paraíso fiscal [EL PERIODICO].
La juez de Estepona Mariana Pelegrina Blanco ha decidido investigar la propiedad del ático de lujo del que disfruta en Marbella el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. La titular del juzgado de instrucción número cinco de la localidad malagueña ha reclamado a la Delegación Provincial de la Agencia Tributaria que le remita “toda la información fiscal” sobre la empresa Coast Investor LLC, una sociedad del paraíso fiscal de Delaware (Estados Unidos) [EL PAÍS].
Luis Bárcenas, extesorero y exsenador del PP, ha dispuesto hasta 2009 de una cuenta en Suiza que entre los años 2005 y 2009 llegó a tener un saldo medio (entre dinero líquido y valores) de unos 15 millones de euros; y que en uno de esos ejercicios, a finales de 2007, alcanzó incluso los 22 millones [EL PAÍS].
El duque de Palma, Iñaki Urdangarin, era la “cara visible” de la trama que encabezaba el Instituto Nóos y estuvo ligado a las maniobras de “salidas invisibles” de dinero a paraísos fiscales y a "singulares operaciones de valores" que se efectuaron a través empresas pantalla [EL PAÍS].
domingo, 29 de mayo de 2011
Puto dinero... en la realidad y en la ficción
Los grandes directivos, tanto del sector financiero como de los demás, habían llegado a elevarse en una burbuja de dinero que flotaba a muchos kilómetros de altitud sobre las preocupaciones y las penurias de los demás. La proporción entre el sueldo del presidente y el de uno de sus trabajadores medios pasó de ser de 24 a 1 en 1965, a ser de 300 a 1 en 2000; como también aumentó la distancia entre el sueldo del presidente y el de su tercer cargo más alto. [...] El problema de todo esto, escribe Dezenhall en un libro sobre la crisis empresarial del que es coautor, "es que un individuo que sale de su avión privado para meterse en una limusina, y de allí se va a un almuerzo que le sirven en un salón de la empresa, y luego a un hotel de cinco estrellas, está viviendo en una burbuja que se refuerza a sí misma de forma constante y acrítica. Se convierte en un semidiós que se alimenta de frases de aliento, sin la fricción de la vida diaria". Y, por supuesto, una cosa que no se ve desde un jet Gulfstream que vuela a varios kilómetros de altitud son las muchas emergencias diarias que les hacían perder pie a quienes pagaban una hipoteca: los hijos enfermos que generan facturas médicas y hacen perder días de trabajo, las averías graves en el coche o los despidos inesperados.
Al lerlo he recordado al socialista DSK.

También a lo largo de esta mañana he terminado otro de los libros que tenía empezados. Se trata de la novela de David Peace 1974 (Alba Editorial, Madrid 2010). El dinero es, también en este caso, la clave final de los tremendos acontecimientos narrados en la novela:
Todo el mundo por encima de sus posibilidades.
Todo el mundo jodido.
"Por el puto dinero".
Dinero emancipado de cualquier necesidad humana, liberado de la exigencia de servir a objetivos concretos. Dinero reducido a fundamento de poder sobre otras personas. Dinero experimentado como garantía de impunidad. Dinero-dios, Mammon. Puto dinero.
sábado, 26 de marzo de 2011
Secuestrados
Rescate, lo llaman: ¿qué necesidad hay de disimular? Rescate, lo llaman, y con razón, puesto que de un secuestro se trata. El secuestro del control democrático de los mercados, el secuestro de la soberanía política de la ciudadanía.
En todo caso, un secuestro evitable si los mismos Estados cuestionados por las agencias de rating toman medidas frente al abusivo e infundado poder de estas. Pues las evaluaciones negativas de estas agencias actúan a la manera de esa primera carta que ETA envía a los empresarios para extorsionarles mediante el mal llamado "impuesto revolucionario".
"Rebajamos tu calificación, con ello enviamos a los mercados señales que te retratan como poco solvente. Toma medidas ya o de lo contrario...". El pizzo mafioso de alcance global.
Un artículo de Javier Ayuso en EL PAÍS de hoy argumenta la necesidad de regular las agencias de rating: "Muchos inversores castigados por quiebras recientes echan de menos que los directivos de las tres principales agencias de rating del mundo (Moody's, Standard and Poor's y Fitch) no hayan reconocido públicamente su error al mantener la máxima calificación a Lehman Brothers, o de otras empresas cotizadas, hasta el día antes de que quebraran. Y lo que más extraña es que estas agencias se hayan pasado ahora al otro lado del péndulo y se dediquen a reducir drásticamente la calificación de la deuda soberana de algunos países europeos (entre ellos, España) en el momento más inoportuno, causando un daño irreparable a sus cuentas públicas, al generar un círculo vicioso: la bajada de rating aumenta el coste de la refinanciación de una deuda que está condenada a crecer exponencialmente. Se impone una regulación europea de estas sociedades que abusan, en muchos casos, de posición de dominio a la hora de ejercer su actividad".
Las agencias de rating tienen una enorme responsabilidad en la extensión del miedo y la desconfianza de "los mercados" hacia las economías de determinados países. Son como los cuervos que señalan la existencia de un cadáver a los buitres, que se encargarán de despedazar el cuerpo con sus poderosos picos, permitiendo así a los primeros disfrutar de su parte de carroña.
El control de estas agencias de calificación están recogido en las medidas 8 y 8bis del Manifiesto de economistas aterrados, consecuencia del cuestionamiento que en el mismo se hace de esa falsa evidencia que sostiene que "los mercados son buenos jueces de la solvencia de los Estados". Como señala el Manifiesto, "la evaluación financiera no es neutra: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que ella imagina. Así, las agencias de calificación financieras contribuyen en mucho a determinar las tasas de interés en los mercados de obligaciones atribuyendo unas notas cargadas de una gran subjetividad, incluso de una voluntad de alimentar la inestabilidad, fuente de beneficios especulativos. Cuando degradan la calificación de un Estado aumentan la tasa de interés exigida por los actores financieros para adquirir los títulos de la deuda pública de este Estado y aumentan con ello el riesgo de quiebra que ellas han anunciado".
Las medidas que se proponen son las siguientes:
Medida n°8 : No se debe autorizar a las agencias de calificación financiera a influir arbitrariamente en los tipos de interés de los mercados de renta fija por el hecho de disminuir la calificación de un Estado: habría que regular su actividad exigiendo que esa valoración sea el resultado de un calculo económico transparente.
Medida n°8 bis : Liberar a los Estados de la amenaza de los mercados financieros garantizando la compra de los títulos públicos por el Banco Central Europeo (BCE).
Ayuso finaliza así su artículo: "En una situación tan delicada como la actual, las agencias de calificación deberían ejercer su función con un plus de responsabilidad y, visto que la autorregulación brilla por su ausencia, se impone una regulación por parte de las autoridades europeas. Si Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, o Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, han llegado a calificar de "irracional" la actuación de estas entidades, ¿a qué esperan para proponer una nueva reglamentación sobre su actividad?".
Eso mismo me pregunto yo. Y la respuesta que se me ocurre me intranquliza tanto que prefiero meditarla un poco más.
domingo, 3 de octubre de 2010
Sostiene Bevilacqua...
"En el fondo, no hay mucha diferencia entre un narcotraficante y un banquero. Son dos seres cuya vida y cuya conducta se explican en torno a una única pulsión: la codicia. Para impedir que el flujo de pasta se detenga, cuando hay algún riesgo, el banquero ejecuta hipotecas, o soborna al político financiándole la campaña o cualquier otro de sus caprichos. El narco, si puede, unta también, a políticos, a polis o a lo que se le ponga a tiro; pero como no puede ejecutar ninguna hipoteca, rompe piernas, pincha barrigas o destapa sesos. No hay, ni en la violencia legal del banquero ni en la ilegal del mafioso, nada de los nobles y naturales impulsos que mueven a un animal a meterle una dentellada o una cornada a otro. Es sólo el puto dinero, y la red de pasiones miserables que se tejen alrededor de él".domingo, 18 de abril de 2010
Sobre memoria, olvido, mafia y capitalismo
Como el Eyjafjalla islandés, que ha cubierto de ceniza el espacio aéreo europeo, en España hay dos vólcanes político-judiciales cuya erupción amenaza con ahogarnos entre cenizas de corrupción y de olvido. ¡Genial Forges!

La historia de la guerra de gángsteres es tan instructiva y tan aburrida como la del ramo de la alimentación en cualquier ciudad de provincias: un tema para disertar sobre economía política. Sus figuras son mediocres; el que vayan siempre con ametralladoras en lugar de letras de cambio no acredita su estatura [...]. Un empleado de la sección de impuestos, encargado de investiar el caso Capone aseguró a su biógrafo Pasley: "Era sorprendente la capacidad comercial de Capone. Hubiese medrado en cualquier ramo". Frederick Sondern, un redactor del Readers's Digest, enjuicióna Capone del modo siguiente: "Con sus facultades organizadoras hubiese llegado a ser un excelente jefe de empresa" [...]. Es asombroso ver cómo se ajusta la auoevaluación de Capone con estos juicios:
"Soy un hombre de negocios y nada más. Gané dinero satisfaciendo las necesidades de la nación. Si al obrar de este modo infringí la ley, en tal caso mis clientes son tan culpables como yo... Todo el país quería aguardiente y yo organicé el suministro de aguardiente. En realidad quisiera saber por qué se me llama un enemigo público... Yo sirvo a los intereses de la comunidad. Hago esto tan bien como puedo y procuro que los daños sean tan pequeños como sea posible. No puedo cambiar la situación del país. La afronto. Eso es todo".[...] Obedeció a la ley todopoderosa de la oferta y la demanda. Se tomó trágicamente en serio la lucha por la cometencia. Creyó de todo corazón en el libre juego de fuerzas. Lo que es bueno para los negocios, es bueno para América: Capone estaba convencido de ello. Daba vía libre al más apto: él mismo. El secreto estaba en la calle, entre algunos cadáveres.

lunes, 21 de diciembre de 2009
Código hipocrítico

jueves, 22 de octubre de 2009
Ni siendo de Bilbao
Me refiero a la baldosa de El Ejido. La de los 2.100 euros.
Una empresa de El Ejido cobró 2.100 euros por cambiar una baldosa
Un anónimo alertó a Hacienda de la trama encabezada por el alcalde
Los paseantes que a diario cruzan la Plaza Mayor de El Ejido (Almería) ignoran que están pisando sobre la que quizá sea la baldosa más cara del mundo. La losa, de mármol blanco y un metro cuadrado, fue colocada el 25 de septiembre de 2003 para sustituir a otra que se encontraba dañada. Para la operación fueron necesarios dos peones ordinarios, un peón especial, dos oficiales de primera y otros dos de segunda, que estuvieron trabajando 27 horas. Además, se utilizaron dos retroexcavadoras, una furgoneta, un camión basculante, así como 35 kilos de hormigón y 250 metros de cinta de señalización. Total a pagar, IVA incluido: 2.134,66 euros [EL PAÍS]
miércoles, 14 de octubre de 2009
Costa... fuegos

lunes, 12 de octubre de 2009
Liberal, según el momento
"La crisis exige de las sociedades abiertas una enérgica respuesta de ejemplaridad. Una vuelta a los valores cívicos y a la responsabilidad moral".miércoles, 7 de octubre de 2009
Una oferta que no podrá rechazar
Don Vito. Fernando Correa. Extremo del hilo que forma un enmarañado ovillo de corrupción política, descuideo económico, contabilidad B, enriquecimiento súbito, lujo hortera...
Dice el diario que cultivó mediante regalos la amistad de líderes del partido para servirse de ella, utilizando el chantaje para garantizarse adjudicaciones a dedo y contratos millonarios.
Don Vito corrompía... Pero no hay corruptor sin corrompidos.
"Le haré una oferta que no podrá rechazar" (Vito Corleone a Johnny Fontane).
¿Tan poderosa era la presión del corruptor? ¿Tan débil la resistencia de los corruptos?


