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martes, 10 de mayo de 2016

Matar al padre

No hay biografía política que soporte medianamente bien un análisis objetivo y desapasionado. En realidad, no hay biografía, política o no, que no salga herida tras someterse al escrutinio de quien, sine ira et studio, investiga y sopesa todo lo hecho y lo acontecido a lo largo de la vida de una persona. Conviene tenerlo en cuenta, para no caer en la vieja contradicción de la paja y la viga.
Esto resulta particularmente cierto en el caso de las personas públicas, especialmente de aquellas que, por méritos propios o por razones históricas, han tenido que echarse a la espalda importantes responsabilidades políticas en tiempos convulsos. Cuando el resultado de este escrutinio resulta poco ejemplar, suele recurrirse a una muletilla bien conocida: “fue un hijo de su época”. Y sí, claro que sí: todo antepasado político ha sido hijo de su época, pero decir esto es decir bien poco. Todas y todos lo somos, pero cada época cría hijas e hijos que actúan de maneras muy distintas.
Y así, recurriendo a la atinada reflexión de Hannah Arendt, "aun en los tiempos más oscuros tenemos derecho a esperar cierta iluminación, […] que […] puede provenir menos de las teorías y los conceptos que de la luz incierta, titilante y a menudo débil que algunos hombres y mujeres reflejarán en sus trabajos y sus vidas bajo casi cualquier circunstancia". Porque lo cierto es que en una misma época histórica hay mujeres y hombres que nos iluminan, mientras que hay otras y otros que alimentan la oscuridad.

En el espacio de los partidos políticos, creo que sólo el PNV ha conseguido gestionar con naturalidad (lo cual ya es mucho) y hasta con orgullo (lo cual ya es demasiado) la herencia política de su fundador, Sabino Arana. Ellos verán. Pero la apelación a su condición de "hijo de su época" no basta para salvar al xenófobo Arana de De fuera vendrá... [Ver, a este respecto, el artículo de José Luis de la Granja, “La identidad vasca según Sabino Arana”, publicado en la revista Grand Place, editada por la Fundación Mario Onaindia].


En este momento es el PSOE el que se enfrenta al reto de arreglar cuentas con su padre, si no fundador, si refundador. O fundidor, si no lo remedian.
Felipe González tiene una larga y compleja historia tras de sí. Como no soy ni felipólogo ni felipista, no pretendo ni tan siquiera asomarme a esta historia, que en todo caso está conformada por episodios tan conocidos como discutidos, cuya valoración política puede ser muy diversa: la renuncia al marxismo en Suresnes, el “OTAN, de entrada, no”… pero sí, los GAL, la huelga general del 14D, se entremezclarán con historias de modernización económica, extensión de prestaciones y servicios sociales, integración europea, etc. Pero, tras unos años de ejercicio relativamente discreto como reclamado conferenciante, cultivador de bonsáis y diseñador de joyas, al jarrón chino le salieron patas y desde hace unos años no ha dejado de provocar encontronazos con un partido socialista que no ha sabido decirle:  o te retiras, o pones tu agenda al servicio de mejores causas que Gas Natural, o devuelves el carnet.

Ahora ha salido a la luz el bochornoso publirreportaje en favor del oscuro Farshad Massoud Zandi, principal accionista de la empresa luxemburguesa Star Petroleum, empresa explotadora de petróleo y de más cosas y seres en Sudán del Sur, y sometido a inspección por posible fraude fiscal por parte de la Agencia Tributaria. 
Casi produce lástima escucharle decir esa vaciedad de que "...ahora está concretando esa personalidad intentando crear una estructura porque él abre espacios absolutamente increíbles donde quiera que va...". Casi. Lo que más produce es indignación. Casi tanta como escuchar a Óscar Lópezresponsable de Estrategia y Comunicación del Comité Electoral del PSOE. De estrategia y de comunicación, recalco. Luego dirán...

Foto: El expresidente del Gobierno Felipe González (i), Massoud Zandi y el ministro del Chad. (EC)
El expresidente del Gobierno Felipe González, Massoud Zandi y el ministro del Chad. El Confidencial.

jueves, 12 de febrero de 2015

¡Qué guapos y qué listos son!

Dice Strauss-Khan que jamás pensó que las mujeres que participaban en sus orgías lo hicieran por dinero. ¿Por dinero? Un tipo como él, guapo, triunfador, vigoroso, encantador, se lleva a las hembras de calle. Es algo de sobra sabido. Mujeres jóvenes, supongo que muy atractivas, prestándose a prácticas sexuales que algunas han calificado como "carnicería" o "masacre". Pero claro, ¿qué puede haber más fascinante para una mujer que dejarse violentar por un tipo que se da un respiro en una vida tan estresante, dedicado a "salvar al planeta de una de las crisis financieras más graves"? Lo mismo que ocurría con Berlusconi, otro bollycao.

Y de orgía sexual a orgía financiera. El presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia, se ha subido un 73% el sueldo para cobrar 800.000 euros al año. Se lo merece, claro. Si el francés es el DSK de la política, el vasco es el CR7 de la economía. ¿Os imagináis que se nos ocurre racanearle el sueldo –digamos que pagarle sólo 400 o 200 mil euros- y que el tío nos abandona y ficha por otra empresa? ¡Qué desgracia, dios mío!
 

Bueno, basta de bromas. Nos hemos alarmado por el ébola cuando la infección que debería preocuparnos es el idiotismo moral. Como escribió Norbert Bilbeny hace unos años, idiota moral es aquella persona que no siente la contradicción, incapaz de distinguir las implicaciones éticas de sus actos y de sus decisiones. El hecho es que tenemos los consejos de administración, los gabinetes de gobierno, los centros de poder, llenos de idiotas morales.
 
Linda McQuaig y Neil Brooks describen perfectamente el apogeo de estos parásitos económicos en su libro El problema de los supermillonarios (Capitán Swing, 2014). Ninguno de ellos –casi siempre son “ellos”- resulta ser especialmente talentoso, ni se significan por espectaculares aportaciones personales. De hecho, se me hace muy difícil pensar que alguien, por sí mismo, pueda hacer una aportación social de tal importancia que merezca retribuciones tan elevadas como las que hoy se conceden directivos como Villalabeitia. Si acaso, de merecerse estos reconocimientos económicos yo pensaría más bien en personas como la religiosa Paciencia Melgar, que tras superar el ébola en un hospital de Monrovia se mostró dispuesta a donar su sangre para elaborar el plasma que pudiera salvar a otras personas enfermas. ¿Cuántos miles de euros podría haber pedido la religiosa a cambio de su sangre sanadora?
 
El libro está lleno de excelentes ejemplos. En 1894 Rockefeller tenía unos ingresos de 1,25 millones de dólares (unos 30 millones en dólares de hoy), 7.000 veces más que el sueldo medio de la época; en 2007, John Paulson, gestor de fondos de alto riesgo, ganaba 3.700 millones de dólares, más de 80.000 veces el sueldo medio de Estados Unidos. ¿Acaso Paulson generó 10 veces más riqueza que Rockefeller? Otro ejemplo. En 1950 el presidente de General Motors, entonces la primera compañía de Estados Unidos, ganó 586.000 dólares (unos 5 millones de dólares actuales); en 2007, General Motors pagó a su presidente 15,7 millones de dólares, a pesar de que la empresa había sufrido pérdidas por valor de 39.000 millones. ¿Cómo se puede pagar tres veces más por una gestión millones de veces peor?
 
McQuaig y Neil Brooks lo tienen claro: “Lo más normal es que obtengan sus gigantescas remuneraciones como resultado de la mera suerte, de una actuación despiadada, de su capacidad para especular, de sus fullerías o simplemente por estar mejor posicionados para dirigir las ganancias hacia ellos mismos o para capitalizar oportunidades generadas por la sociedad y de las que otros podrían -y deberían- haberse beneficiado si ellos no hubieran estado allí”. Y entre estas fullerías el amiguismo de los consejos de administración o las puertas giratorias entre política y empresa juegan un papel fundamental.
 
“Más que la creación de riqueza -concluyen-, su principal logro ha sido conseguir desviar hacia ellos mismos una enorme parte de la riqueza creada, lo que en economía se conoce como rentismo parasitario”. Parásitos, sí. Ladillas o garrapatas, según sobre qué parte del organismo social –el sexo o el dinero- se abalancen para atiborrarse.
 
Publicado en El Diario Norte, 11/02/2015
 

domingo, 19 de octubre de 2014

Corrupción, indignación y ataúdes de 1,30


Nos vemos allá arriba

Nos vemos allá arriba, de Piérre Lematrie, es una hermosísima novela. El horror que destila su primer capítulo, que nos sitúa en los últimos pero no por ello menos dramáticos días de la Primera Guerra Mundial, no nos abandonará durante un buen rato. Sin embargo, no se trata de una novela sobre la guerra y sus efectos sobre las personas y las sociedades que la sufren. Este es el escenario, pero podría haber sido otro. Tampoco es una novela carente de ironía y humor.

Novela coral, no hay personaje que carezca de importancia. Novela moral, no hay situación cuyo desarrollo y desenlace no nos plantee profundos interrogantes. Llena de personajes heridos y mutilados, tanto en un sentido físico como espiritual o psicológico, que sin embargo componen una radiografía bastante exacta de lo que los seres humanos somos capaces de hacer y de ser, de lo mejor y de lo peor.

Al terminarla esta tarde no he podido evitar relacionar a uno de sus protagonistas, el ambicioso e inmoral capitán Henri d'Aulnay-Pradelle, con cualquiera de los muchos corruptos de tarjeta black convencidos de que cualquiera de sus muchas atribuciones (sueldos de escándalo, regalos en especie, tarjetas opacas) se debían a su natural valía y, por tanto, nada debían reflexionar al respecto:

Para Henri, el mundo se dividía en dos categorías: las bestias de carga, condenadas a trabajar duro, ciegamente, hasta el final, a vivir al día, y los seres elegidos, que tenían derecho a todo [...]. Henri d'Aulnay-Pradelle, yerno de Marcel Péricourt, héroe de la Gran Guerra, millonario a los treinta años, destinado a los mayores éxitos, que circulaba a más de ciento diez kilómetros por hora por las carreteras del Orleanesado y que ya había atropellado a un perro y dos gallinas. Bestias de carga, una vez más, todo se reducía a lo mismo. Los que vuelan y los que sucumben.

Queriendo hacerse rico enterrando los cadáveres de soldados franceses en ataúdes fabricados con madera barata de tan sólo un metro treinta de longitud, a menos y peor madera más margen de beneficio, aunque para ello hubiera que  trocear los cuerpos, Pradelle actúa con la misma displicencia que han mostrtado Rato y Blesa en su declaración ante el juez Andreu:

¿Cómo era posible que no prestaran más atención a los gastos con esas tarjetas? Ahí coincidieron Rato y Blesa en que eran cantidades muy pequeñas comparadas con lo que ganaban.

Pero en la novela hay también un personaje en principio secundario, un viejo, extravagante y no muy agradable funcionario público que, a pesar de encontrarse al final de una vida personal y profesional desgraciada, decide que no va a permitir tamaña injusticia:

Lo que siguió fue el resultado de una curiosa alquimia en la que se combinaban la siniestra atmósfera de aquellos cementerios (que le recordaban el desastre de su vida), el carácter vejatorio del bloqueo administrativo que se le había impuesto y su habitual rigidez: un funcionario tan probo como él no podía conformarse con hacer la vista gorda. Aquellos jóvenes caídos, a los que nada lo unía, eran víctimas de una injusticia y  no tenían a nadie más que a él para repararla. En pocos días, eso se convirtió en una idea fija. Esos muertos empezaron a obsesionarlo, como un amor, unos celos o un cáncer. Pasó de la tristeza a la indignación. Montó en cólera.

Y no he hablado nada de la sorprendente historia de Albert Maillard y Édouard Péricourt, los verdaderos protagonistas de la novela. Tal es la riqueza de este excelente libro...


sábado, 26 de julio de 2014

Cuerpos

CUERPOS INÁNIMES

Dicen que en el PSOE están pasando cosas, cosas que tienen que ver el cambio, la renovación, el impulso y el futuro. Pero yo sólo veo más de lo mismo. Es por eso por lo que no he escrito nada al respecto, aunque he estado esperando la ocasión de hacerlo. Porque lo que veo es más de eso mismo que ha reducido al PSOE a la condición de cuerpo político inánime.
He escuchado a muchas y a muchos decir "hemos hecho cosas mal", pero a nadie aclarar a qué cosas se refieren. Y así no hay forma de renovar nada.

CUERPOS (Y ESPÍRITUS) DESTROZADOS

Lo denuncia sin tapujos Yehuda Saúl, exsoldado y fundador de la ONG israelí Breaking the Silence: "Mis amigos y yo aprendimos como soldados a ver a cada palestino como a un enemigo, y por tanto un objetivo legítimo"
Lo que está ocurriendo en Gaza es terrible. Sólo tiene una denominación: terrorismo de estado, o genocidio, o crimen contra la humanidad.
En 1988 el profesor de la Universidad de Tel Aviv Elie Barnabi escribía un ensayo titulado Carta de un amigo israelí al amigo palestino (Muchnik Editores, Barcelona 1989) en el que se hacía la pregunta que todas y todos nos hacemos, y para la que no encontramos respuesta: "¿Cómo pudo la sociedad judía, en principio más sensible que cualquier otra a las injusticias, por su propia experiencia histórica y a la vista de los principios en los que pretende fundar su Estado, cómo pudo llegar a esto?".
Porque lo cierto es que la "limpieza étnica de Palestina" denunciada por el historiador israelí Ilan Pappé continúa hoy, y no ha cesado desde 1948. 
Son los activistas por la paz como Saúl, los académicos como Pappé o Barnavi, los artistas como Barenboim, los que vuelven radicalmente injusto cualquier atisbo de antisemitismo cuando de denunciar las matanzas en Gaza se trata. Pero nadie puede escudarse en el rechazo del antisemitismo para no alzar su voz contra esas injustificables matanzas.

CUERPOS EXTRAÑOS



Acabo de terminar Los cuerpos extraños. Bevilacqua me recuerda cada vez más al Alatriste de Pérez Reverte. En el siglo XVII el soldado de fortuna, en el siglo XXI el brigada de la Guardia Civil, la sociedad española de entonces y de ahora no parece haber cambiado en lo fundamental.
Este párrafo, ya al final del libro, me ha llevado a pensar en ese otro político que en 34 años no ha encontrado el momento oportuno para regularizar sus cuentas.

"De todos modos, las cosas no pintaban bien para él. Desmintiendo esa imagen de heterodoxo benefactor del común que había intentado proyectar durante su detención, la investigación de su patrimonio detectó cuentas en las islas del Canal y en Suiza, en las que guardaba la sustanciosa retribución que le había correspondido por favorecer con discreción y eficacia los negocios de la red criminal. Él venía a ser su carta de más peso, la que reservaban para engrasar y favorecer operaciones estratégicas como el casino que había frustrado la rocosa fidelidad a sus ideas de aquella alcaldesa. A alguno le sorprendería el contraste entre los persuasivos discursos de Grau en torno a la regeneración de la política y aquel gesto obsceno de llenarse el bolsillo. No a quien, como yo, llevaba ya unos cuantos años viendo a los seres humanos mentir con desparpajo y rotundidad sobre casi todo".


CUERPOS CANSADOS

No digo ni que sí ni que no.
En principio, y aunque aún me quedan dos o tres días de curro la semana que viene, esta es la despedida hasta dentro de unos cuantos días, unas cuantas ascensiones, unas cuantas cervezas y unas muchas lecturas.
Pero vete a saber...

miércoles, 9 de octubre de 2013

Romper en caso de mafia

Anteayer me acostaba alucinando con la historia trapacera de los falsos paralímpicos de Sidney 2000, y ayer la dosis diaria de cabreo me llegó con la noticia de la detención, en una nueva operación vinculada con el caso ERE, de un alto cargo de la Diputación de Sevilla, del secretario provincial de UGT de Cádiz, de los exsecretarios de Desarrollo Industrial y de la Federación de Industrias Textil-Piel, Químicas y Afines de CCOO en Andalucía, de dos sindicalistas de CCOO en Córdoba y de varios empresarios. No me satisface en absoluto el planteamiento al respecto del secretario general de UGT, Cándido Méndez, "Si ha habido algún error, lo reconocerán y lo corregirán", ha dicho, mostrando su confianza en "que, en general, las cosas se han hecho de manera correcta". En cuanto a la posición de CCOO, espero que esta no se quede sólo en lo dicho en abril, ya que a día de hoy resultaría absolutamente insuficiente.

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Y hoy sale lo de la infanta Cristina y sus tejemanejes con los dineros de esa estafa que se llama Aizoon.
Si: es urgente abrir un proceso (re)constituyente que airee y limpie el conjunto del sistema político español.

domingo, 28 de julio de 2013

Golpe de sociedad

Muy recomendable el ensayo de Antonio Muñoz Molina titulado Todo lo que era sólido, publicado por Seix Barral.
El libro es, en primer lugar, la descripción de un espejismo colectivo,  eso que desde hace un lustro venimos denominando "la crisis".
¿Cómo ha podido pasarnos "esto"? ¿Cómo puede ser que, de la noche a la mañana, nos acostáramos prósperos, felices y confiados, para despertarnos como deudores sin honra ni crédito, acongojados por un futuro oscuro e incierto? En las primeras páginas del libro Muñoz Molina os ofrece una magistral descripción de este amargo despertar:

"Todo lo que era sólido se desvanece en el aire. Lo que recordamos es como si no hubiera existido. Lo que ahora nos parece retrospectivamente tan claro era invisible mientras sucedía. En Nueva York, entre 2004 y 2006, cada mañana laboral, yo salía del metro en una estación de la Calla 50 Oeste y lo primero que veía era un edificio de acero y cristal que gracias a algún artificio tecnológico tenía toda la fachada convertida en una pantalla. Se veían cifras de cotizaciones financieras, se veían oleajes que rompían contra playas agrestes y paisajes vertiginosos del Gran Cañón o de las praderas del Oeste o los arrecifes de coral. Se veía aparecer y desaparecer y agigantarse hasta cubrir varios pisos el letrero de la firma bancaria Lehman Brothers. En la grisura de las mañanas laborales de invierno aquellas imágenes de vana exaltación publicitaria resaltaban sobre las aceras sucias y las cabezas bajas de la gente que acudía a las oficinas o barría la calle o pedía limosna o repartía en bicicleta comidas baratas.
Un día de 2008 salí del metro y la gran pantalla móvil que ocupaba el edificio entero se había apagado y las hileras de ventanas tenían la opacidad de los lugares que llevan abandonados mucho tiempo. De un día para otro uno de los bancos de inversiones más poderosos del mundo había dejado de existir. Lo que había valido mucho de pronto no valía nada. Y quienes había parecido que poseían un conocimiento tan profundo de la realidad que les permitía formular predicciones con la certidumbre tranquila de los antiguos augures resultaba que no sabían nada, que no habían anticipado el desastre y ahora no tenían idea de cómo remediarlo".
Pero, como señala con acierto el autor, "con una economía especulativa se corresponde sin remedio una conciencia delirante" [...] No eran expertos en economía sino en brujería".

España ha tenido su propia expresión de esta conciencia delirante. Muñoz Molina recuerda lo que ocurría en 2007, en ese "país salvaje" de recalificaciones fraudulentas, pelotazos inexplicables y constructores con apodos tan cutres como sospechosos: "el Cipri, el Pocero, el Palomo, el Luigi, Sandokán".  Las páginas 143-149 y 157-159 me recuerdan otro libro, El año que tampoco hicimos la revolución, firnado por el Colectivo Todoazen: un recopilatorio de noticias que, cuando las leíamos en los diarios del momento, podían cabrearnos durante unos segundos -si es que no acababan pasando desapercibidas  por aburrimiento o por hartazgo-, pero que leídas todas juntas, al cabo del tiempo, componen un retablo de inmundicia, desvergüenza, latrocinio y podredumbre que hoy parece imposible de soportar (aunque ayer, mientras todo ocurría, nos parecía patológicamente normal).

Como hicieran en su momento los de Todoazen, Muñoz Molina nos recuerda cosas bien conocidas, ya que aparecían publicadas por la prensa cada día. Nos recuerda cómo por aquel 2007 a.C. (antes de la crisis) todas las ciudades pugnaban por atraer la atención de "arquitectos plutócratas, siempre los mismos, los tres o cuatros nombres preceptivos, los que viajan como divos de ópera en aviones privados y sólo visitan un rato y distraídamente la obra que ungen con su firma", que "iban levantando por todas partes las arquitecturas más inútiles y más caras de Europa".
Pero la cosa venía de lejos. Todo empezó, dice Muñoz Molina, con la Expo de Sevilla. Del mariocondismo al luisbarcenismo, pasando por el hermanismo-guerrista, sin olvidar el roldanismo o el gilismo. Los fastos del 92 abriero la huella para los nefastos del 2008. Aquel fue el pistoletazo de salida para una carrera enloquecida, en la que aún hoy seguimos confiando: "Al margen de las realidades casi siempre deslustradas de su población, su economía, o su situación geográfica, cada ciudad se proyectaba a sí misma en una capital fantástica dotada de un palacio de congresos, de un gran teatro de ópera, de un museo de arte contemporáneo, de uno o varios complejos deportivos de dimensiones olímpicas, un campus universitario. Los congresistas, los aficionados a la ópera, los estudiantes, los artistas contemporáneos, el público, los atletas, las multitudes dispuestas a llenar las gradas, eran tan conjeturables como los cálculos de mantenimiento de todas aquellas escenografías".

Pero había dinero, dinero a espuertas que procedía de Europa, primero, y del crédito, después. Dinero que se iba tan rápida y fácilmente como venía. Dinero ganado sin esfuerzo y gastado sin criterio.
Fue surgiendo así un "país de los simulacros y los espejismos, el de las candidaturas olímpicas y las exposiciones universales, el de las obras ingentes destinadas no a ningún uso real sino al exhibicionismo de los políticos que las inauguraban y al halago paleto de los ciudadanos que se sentían prestigiados por ellas".

En este ajuste de cuentas me identifico plenamente con su crítica hacia esos cómplices necesarios de la simulación generalizada que han sido y siguien siendo todos esos "expertos en comunicación" a sueldo de partidos, administraciones y gobiernos: "individuos dotados de saberes gaseosos y cualificaciones quiméricas [que] obtenían subsidios millonarios con la finalidad de gestionar la administración de la nada, previamente envuelta en grandes castillos de palabras". Touché!

Pero la responsabilidad fundamental del descalabro hay que endosársela a un fracaso colectivo: el fracaso en la creación de lo que Muñoz Molina denomina "la carrera profesional", es decir, una esfera administrativa profesional, conformada desde criterios técnicos y de servicio público, autónoma respecto de la política partidista :
"Lo que sin que nadie lo advirtiera o lo denunciara empezó a suceder hacia mediados de los años ochenta es que al mismo tiempo que las instituciones públicas empezaban a disponer de mucho dinero desaparecían los controles efectivos de legalidad de las decisiones políticas. Entre todos los errores de la Transición española que se aireaban tan acusadoramente cuando aún nos estaba permitido el lujo de la obsesión por el pasado, uno de los más graves no lo ha mencionado casi nadie: la incapacidad de crear una administración pública profesional, solvente, atractiva como oportunidad de trabajo y progreso personal, austera, ajena a la política y a los vaivenes electorales, escrupulosamente sujeta a la ley".
Se encontraron con dinero, con mucho dinero, y sin controles. De aquellos polvos...

Si no fuera porque sus consecuencias han sido dramáticas, resulta absolutamente cómico leer, contado por quien en muchos casos fue testigo directo de lo que relata, sobre la visita del presidente de la Comunidad Valenciana a Nueva York para promocionar la Ciudad de las Artes y de las Ciencias (pp. 114-117), o la del alcalde Maragall para vender Barcelona también en Nueva York (113-114). El esnobismo y el despilfarro no han conocido fronteras territoriales ni ideológicas:
"Han viajado y siguen viajando sin reparar en gastos a cualquier lugar del mundo, pero quizás el escenario predilecto de sus ficciones internacionales ha sido Nueva York. Era frecuente verlos ocupar con una excitación colectiva de matrimonios de turistas joviales los asientos de business class en los vuelos de Iberia. Alcaldes, concejales, diputados provinciales, presidentes autonómicos, consejeros, jefes de protocolo, asesores, artistas cortesanos, empresarios, representantes de la patronal, sindicalistas. Eran tantos que tenían la inmediata virtud de convertir en un éxito de asistencia cualquier acto que convocaran. En cuanto llegaban al aeropuerto Kennedy los recogían coches alquilados de un lujo oficial y se alojaban en los mejores hoteles. En muchos casos habían contratado previamente a alguna agencia de relaciones públicas que por un precio exorbitante les garantizaba una ficción de relevancia".
El resumen del extravío: "En el periódico de hace cinco años el vicepresidente de Cataluña viaja a la India con un séquito de veinte personas: en el de hoy la Generalitat anuncia que cobrará un estipendio a los alumnos que usen los comedores de las escuelas aunque se lleven la comida de casa".

El ensayo de Muñoz Molina mira al pasado para proyectarse hacia un futuro que quiere distinto: "Y sería desolador que esta crisis no sirviera ni para aprender de los errores, sino para repetirlos y agravarlos para eludir una vez más responsabilidades y buscar chivos expiatorios, para elegir de nuevo el camino fácil de la especulación y el desarrollo destructivo y a corto plazo".
Pero mientras lo leía recordaba ese anuncio indecente, vergonzoso, de Loterías y Apuestas del Estado -lo habrán oído, se repite hasta la saciedad en la radio-, en el que se alardea de que mientras en Estados Unidos se esforzaban por inventar el automóvil en España esperaban a que se comercializara la versión descapotable para adquirirla tras ganar en la lotería. Que un organismo público promueva esta pedagogía del azar frente al trabajo resulta inaceptable. Claro que se trata del mismo Estado que ha decidido asesinar al CSIC y confiar nuestro futuro a aberraciones como el Eurovegas de Alcorcón, que será seis veces mayor que el original (como si eso fuera algo bueno).

"Hace falta una serena rebelión cívica que a la manera del movimiento americano por los derechos civiles utilice con inteligencia y astucia todos los recursos de las leyes y toda la fuerza de la movilización para rescatar los territorios de soberanía usurpados por la clase política". Hace falta.

martes, 2 de julio de 2013

¿Causa general? Solo la mía particular

El vicesecretario general del PSOE de Andalucía, Mario Jiménez, considera que la jueza Mercedes Alaya ha abierto una "causa general" contra los gobiernos de Manuel Chávez y de José Antonio Griñán por sus últimas decisiones en relación al caso de los ERE.
Hace unos días era el vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, quien denunciaba la existencia de una "causa general contra el Partido Popular y sus dirigentes" por los casos Gürtel y Bárcenas.
¿Será que todos los vicesecretarios de lo que sea se fabrican en el mismo sitio, con el mismo troquel ?
¿Será que los partidos sólo ven causas generales cuando se ven afectados particularmente?

Esto no puede ser. Esto no va bien. Los dos grandes partidos estatales se encuentran atrapados en contradicciones que no consiguen superar. ¿O ni se lo plantean? 
¿Cómo extrañarnos, luego, de que los compis de maco de Bárcenas le consideren un héroe democrático? 


jueves, 27 de junio de 2013

Literatura y realidad

"Chamorro sabía, cómo no, a qué me refería. No hacía mucho que había pasado por allí, por aquella misma playa de Viladecans, con gran ruido mediático, un magnate americano de los casinos al que el gobierno catalán le había ofrecido aquel espacio, y todos los terrenos adyacentes, para levantar un nuevo Las Vegas. O más bien un nuevo Atlantic City, ya que el principal aliciente era la cercanía del mar, con aquella fachada costera donde a lo mejor les daba por hacer un paseo de madera al estilo del que se veía en Broadwalk Empire, la serie sobre los inicios de la ciudad del juego de la costa Este que había descubierto no hacía mucho con mi hijo y que nos curaba del mono que nos había dejado el final de otras. Había quien decía que el tinglado sería un lavadero al por mayor de dinero negro y una meca de la prostitución. Nunca he podido predecir el futuro, ni tenía información como la que suelo exigirme para hacer afirmaciones tan categóricas, , pero si resultaba ser así, tendría su gracia: que nosotros trabajásemos tanto como habíamos trabajado y seguíamos trabajando para cerrar un puñado de puticlubes y parar a un blanqueador de dinero sucio, mientras desde instancias oficiales se alentaba lo mismo a gran escala".
Lorenzo Silva, La marca del meridiano, Planeta, Barcelona 2012

Cosas de Bevilacqua. 
Por supuesto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... 

martes, 11 de junio de 2013

Alí Pepe y los 100 presuntos ladrones

Es un cuento popular, y como ocurre con todos los cuentos, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Empieza así:

El PP destinó 28 millones de euros en seis años a retribuciones de 100 dirigentes.
La lista la encabezan Luis Bárcenas y Mariano Rajoy, con más de un millón de euros brutos de salario cada uno en el periodo 2006-2011, según consta en las cuentas entregadas por el partido al juez Ruz.

Buena parte de los beneficiados cobraban ya un sueldo como parlamentarios, pese a lo cual recibieron remuneraciones prohibidas por la Ley Electoral.

Esto ocurría en un reino imaginario, donde la población sufría las consecuencias de una crisis profunda: millones de desempleados, recortes en sanidad y educación, deshaucios, imposibilidad para afrontar las tasas universitarias, problemas de alimentación, incertidumbre sobre el futuro de las pensiones...

No quiero estropearos el final, pero hay un momento particulamente bueno, cuando el protagonista descubre la fórmula mágica para poder acceder a la cueva de los sobresueldos: "¡Ábrete, Génova!"

domingo, 27 de enero de 2013

Negar toda consideración social a los bellacos

Si se negase toda consideración social a los bellacos habría muchos menos. Algunos ocultarían con gran diligencia su rastro en las sendas desviadas de la iniquidad, pero otros violentarían sus conciencias lo bastante para renunciar a las desventajas de la bellaquería en favor de las de una vida honrada. Una persona indigna no teme nada tanto como la negativa de una mano honrada, el golpe lento pero inevitable de una mirada despectiva.
Tenemos granujas ricos porque tenemos personas "respetables" que no se avergüenzan de darles la mano, de que les vean con ellos, de decir que los conocen. En los tales es deslealtad censurarlos; gritar cuando los roban sería confesar su delito y declarar contra sus cómplices.
Uno puede sonreír a un granuja (la mayor parte de nosotros lo hacemos muchas veces al día) si no sabe que es un granuja; pero sabiendo que lo es, o habiendo dicho que lo es, sonreírle es ser un hipócrita, un simple hipócrita o un sicofante de la hipocresía, según la situación en la vida del granuja a quien se sonríe. Hay más hipócritas simples que sicofánticos, porque hay más granujas sin importancia que granujas ricos y distinguidos, aunque cada uno de ellos recibe menos sonrisas. El pueblo norteamericano será saqueado mientras el carácter norteamericano sea como es: mientras sea tolerante con los bellacos afortunados; mientras el ingenio norteamericano haga una distinción imaginaria entre el carácter público de un individuo y su carácter privado, entre su carácter comercial y su carácter personal. En suma, el pueblo norteamericano será saqueado mientras merezca serlo. Ninguna ley humana puede impedirlo, porque eso derogaría una ley más elevada y más saludable: "Recogerás lo que siembras."

Ambrose Bierce, The Collected Works of Ambrose Bierce, Neale Publishing Company, New York/Washington,  1912, vol. XI.
Citado por Robert K. Merton, Teoría y estructura sociales, Fondo de Cultura Económica, México 1992 (3ª edición)



jueves, 17 de enero de 2013

Patria S.A.



Un hijo de Pujol admite que ha regularizado dos millones de euros que tenía en un paraíso fiscal [EL PERIODICO].

La juez de Estepona Mariana Pelegrina Blanco ha decidido investigar la propiedad del ático de lujo del que disfruta en Marbella el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. La titular del juzgado de instrucción número cinco de la localidad malagueña ha reclamado a la Delegación Provincial de la Agencia Tributaria que le remita “toda la información fiscal” sobre la empresa Coast Investor LLC, una sociedad del paraíso fiscal de Delaware (Estados Unidos) [EL PAÍS].

Luis Bárcenas, extesorero y exsenador del PP, ha dispuesto hasta 2009 de una cuenta en Suiza que entre los años 2005 y 2009 llegó a tener un saldo medio (entre dinero líquido y valores) de unos 15 millones de euros; y que en uno de esos ejercicios, a finales de 2007, alcanzó incluso los 22 millones [EL PAÍS].

El duque de Palma, Iñaki Urdangarin, era la “cara visible” de la trama que encabezaba el Instituto Nóos  y estuvo ligado a las maniobras de “salidas invisibles” de dinero a paraísos fiscales y a "singulares operaciones de valores" que se efectuaron a través empresas pantalla [EL PAÍS].

domingo, 29 de mayo de 2011

Puto dinero... en la realidad y en la ficción

Recomiendo calurosamente la lectura del libro de la ensayista norteamericana Barbara Ehrenreich Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo (Turner, Madrid 2011). Lo he terminado esta mañana, y del mismo reproduzco la siguiente reflexión:

Los grandes directivos, tanto del sector financiero como de los demás, habían llegado a elevarse en una burbuja de dinero que flotaba a muchos kilómetros de altitud sobre las preocupaciones y las penurias de los demás. La proporción entre el sueldo del presidente y el de uno de sus trabajadores medios pasó de ser de 24 a 1 en 1965, a ser de 300 a 1 en 2000; como también aumentó la distancia entre el sueldo del presidente y el de su tercer cargo más alto. [...] El problema de todo esto, escribe Dezenhall en un libro sobre la crisis empresarial del que es coautor, "es que un individuo que sale de su avión privado para meterse en una limusina, y de allí se va a un almuerzo que le sirven en un salón de la empresa, y luego a un hotel de cinco estrellas, está viviendo en una burbuja que se refuerza a sí misma de forma constante y acrítica. Se convierte en un semidiós que se alimenta de frases de aliento, sin la fricción de la vida diaria". Y, por supuesto, una cosa que no se ve desde un jet Gulfstream que vuela a varios kilómetros de altitud son las muchas emergencias diarias que les hacían perder pie a quienes pagaban una hipoteca: los hijos enfermos que generan facturas médicas y hacen perder días de trabajo, las averías graves en el coche o los despidos inesperados.


Al lerlo he recordado al socialista DSK.





También a lo largo de esta mañana he terminado otro de los libros que tenía empezados. Se trata de la novela de David Peace 1974 (Alba Editorial, Madrid 2010). El dinero es, también en este caso, la clave final de los tremendos acontecimientos narrados en la novela:

Todo el mundo por encima de sus posibilidades.
Todo el mundo jodido.
"Por el puto dinero".

Dinero emancipado de cualquier necesidad humana, liberado de la exigencia de servir a objetivos concretos. Dinero reducido a fundamento de poder sobre otras personas. Dinero experimentado como garantía de impunidad. Dinero-dios, Mammon. Puto dinero.

sábado, 26 de marzo de 2011

Secuestrados

Rescate, lo llaman. Con un par. ¿Para qué disimular? El último caso es el de Portugal. El precio de su rescate podría elevarse a los 75.000 millones de euros. Portugal lleva resistiéndose al rescate desde principios de año. Pero alguien parece empeñado en hacerles una oferta que los lusos no puedan rechazar. He leído en algún lugar que el coste de los rescates bancarios y la aplicación de los planes de estímulo asciendía en 2009 a 13 billones de dólares, cifra equivalente al 21,12% del PIB mundial (61,5 billones de dólares), de modo que la intervención pública suponía en aquel momento una carga adicional próxima a los 1.900 dólares por cada ser humano del planeta. Islandia lidera el ranking de esfuerzo público para sostener en pie su banca tras destinar el 76,2% de su PIB a esta tarea, seguido de Irlanda (48,3%), Letonia (33,6%), Hungría (20,6%), Reino Unido (19,3%), Rusia (14,2%), Emiratos Árabes Unidos (12,2%), EEUU (7,3% del PIB), España (5,2%) y Alemania (5,1%).

Rescate, lo llaman: ¿qué necesidad hay de disimular? Rescate, lo llaman, y con razón, puesto que de un secuestro se trata. El secuestro del control democrático de los mercados, el secuestro de la soberanía política de la ciudadanía.

En todo caso, un secuestro evitable si los mismos Estados cuestionados por las agencias de rating toman medidas frente al abusivo e infundado poder de estas. Pues las evaluaciones negativas de estas agencias actúan a la manera de esa primera carta que ETA envía a los empresarios para extorsionarles mediante el mal llamado "impuesto revolucionario".
"Rebajamos tu calificación, con ello enviamos a los mercados señales que te retratan como poco solvente. Toma medidas ya o de lo contrario...". El pizzo mafioso de alcance global.

Un artículo de Javier Ayuso en EL PAÍS de hoy argumenta la necesidad de regular las agencias de rating: "Muchos inversores castigados por quiebras recientes echan de menos que los directivos de las tres principales agencias de rating del mundo (Moody's, Standard and Poor's y Fitch) no hayan reconocido públicamente su error al mantener la máxima calificación a Lehman Brothers, o de otras empresas cotizadas, hasta el día antes de que quebraran. Y lo que más extraña es que estas agencias se hayan pasado ahora al otro lado del péndulo y se dediquen a reducir drásticamente la calificación de la deuda soberana de algunos países europeos (entre ellos, España) en el momento más inoportuno, causando un daño irreparable a sus cuentas públicas, al generar un círculo vicioso: la bajada de rating aumenta el coste de la refinanciación de una deuda que está condenada a crecer exponencialmente. Se impone una regulación europea de estas sociedades que abusan, en muchos casos, de posición de dominio a la hora de ejercer su actividad".

Las agencias de rating tienen una enorme responsabilidad en la extensión del miedo y la desconfianza de "los mercados" hacia las economías de determinados países. Son como los cuervos que señalan la existencia de un cadáver a los buitres, que se encargarán de despedazar el cuerpo con sus poderosos picos, permitiendo así a los primeros disfrutar de su parte de carroña.

El control de estas agencias de calificación están recogido en las medidas 8 y 8bis del Manifiesto de economistas aterrados, consecuencia del cuestionamiento que en el mismo se hace de esa falsa evidencia que sostiene que "los mercados son buenos jueces de la solvencia de los Estados". Como señala el Manifiesto, "la evaluación financiera no es neutra: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que ella imagina. Así, las agencias de calificación financieras contribuyen en mucho a determinar las tasas de interés en los mercados de obligaciones atribuyendo unas notas cargadas de una gran subjetividad, incluso de una voluntad de alimentar la inestabilidad, fuente de beneficios especulativos. Cuando degradan la calificación de un Estado aumentan la tasa de interés exigida por los actores financieros para adquirir los títulos de la deuda pública de este Estado y aumentan con ello el riesgo de quiebra que ellas han anunciado".

Las medidas que se proponen son las siguientes:
Medida n°8 : No se debe autorizar a las agencias de calificación financiera a influir arbitrariamente en los tipos de interés de los mercados de renta fija por el hecho de disminuir la calificación de un Estado: habría que regular su actividad exigiendo que esa valoración sea el resultado de un calculo económico transparente.
Medida n°8 bis : Liberar a los Estados de la amenaza de los mercados financieros garantizando la compra de los títulos públicos por el Banco Central Europeo (BCE)
.



Ayuso finaliza así su artículo: "En una situación tan delicada como la actual, las agencias de calificación deberían ejercer su función con un plus de responsabilidad y, visto que la autorregulación brilla por su ausencia, se impone una regulación por parte de las autoridades europeas. Si Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, o Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, han llegado a calificar de "irracional" la actuación de estas entidades, ¿a qué esperan para proponer una nueva reglamentación sobre su actividad?".
Eso mismo me pregunto yo. Y la respuesta que se me ocurre me intranquliza tanto que prefiero meditarla un poco más.

domingo, 3 de octubre de 2010

Sostiene Bevilacqua...

"En el fondo, no hay mucha diferencia entre un narcotraficante y un banquero. Son dos seres cuya vida y cuya conducta se explican en torno a una única pulsión: la codicia. Para impedir que el flujo de pasta se detenga, cuando hay algún riesgo, el banquero ejecuta hipotecas, o soborna al político financiándole la campaña o cualquier otro de sus caprichos. El narco, si puede, unta también, a políticos, a polis o a lo que se le ponga a tiro; pero como no puede ejecutar ninguna hipoteca, rompe piernas, pincha barrigas o destapa sesos. No hay, ni en la violencia legal del banquero ni en la ilegal del mafioso, nada de los nobles y naturales impulsos que mueven a un animal a meterle una dentellada o una cornada a otro. Es sólo el puto dinero, y la red de pasiones miserables que se tejen alrededor de él".
[Lorenzo Silva, La estrategia del agua]

domingo, 18 de abril de 2010

Sobre memoria, olvido, mafia y capitalismo

Placer de domingo primaveral: lectura temprana de la prensa sentado en la calle y abundante café.
Como el Eyjafjalla islandés, que ha cubierto de ceniza el espacio aéreo europeo, en España hay dos vólcanes político-judiciales cuya erupción amenaza con ahogarnos entre cenizas de corrupción y de olvido. ¡Genial Forges!



Leo el reportaje titulado "Corrupción a la sombra del poder" y pienso en lo que escribe Hans Magnus Enzensberger en su ensayo La balada de Al Capone, publicado originalmente en 1964 y reeeditado en español por Errata Naturae:

La historia de la guerra de gángsteres es tan instructiva y tan aburrida como la del ramo de la alimentación en cualquier ciudad de provincias: un tema para disertar sobre economía política. Sus figuras son mediocres; el que vayan siempre con ametralladoras en lugar de letras de cambio no acredita su estatura [...]. Un empleado de la sección de impuestos, encargado de investiar el caso Capone aseguró a su biógrafo Pasley: "Era sorprendente la capacidad comercial de Capone. Hubiese medrado en cualquier ramo". Frederick Sondern, un redactor del Readers's Digest, enjuicióna Capone del modo siguiente: "Con sus facultades organizadoras hubiese llegado a ser un excelente jefe de empresa" [...]. Es asombroso ver cómo se ajusta la auoevaluación de Capone con estos juicios:

"Soy un hombre de negocios y nada más. Gané dinero satisfaciendo las necesidades de la nación. Si al obrar de este modo infringí la ley, en tal caso mis clientes son tan culpables como yo... Todo el país quería aguardiente y yo organicé el suministro de aguardiente. En realidad quisiera saber por qué se me llama un enemigo público... Yo sirvo a los intereses de la comunidad. Hago esto tan bien como puedo y procuro que los daños sean tan pequeños como sea posible. No puedo cambiar la situación del país. La afronto. Eso es todo".

[...] Obedeció a la ley todopoderosa de la oferta y la demanda. Se tomó trágicamente en serio la lucha por la cometencia. Creyó de todo corazón en el libre juego de fuerzas. Lo que es bueno para los negocios, es bueno para América: Capone estaba convencido de ello. Daba vía libre al más apto: él mismo. El secreto estaba en la calle, entre algunos cadáveres.


Leo también el reportaje "Los jueces del punto final". Y en este caso es Zygmunt Bauman quien se pone a leer el periódico sobre mi hombro:

La memoria ha quedado recientemente encuadrada dentro de esa categoría de "cosas" de las que uno adquiere súbitamente conciencia: cosas que se han roto o que el ojo de la sabiduría no ha detectado desde que empezaron a fundirse con la oscuridad de la noche y dejaron de ocultarse en la deslumbrante luz del día. Si hoy volvemos, compulsiva y obsesivamente, sobre el tema de la memoria, es porque se nos ha transportado desde una civilización de la duración (y, por ello, del aprendizaje y la memorización) a una civilización de la fugacidad (y, por ello, del olvido). Disfrazada de baja colateral, la memoria es, en realidad, la principal víctima de ese cambio.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Código hipocrítico


El Comité Ejecutivo del PP ha aprobado hoy el código de buenas prácticas que, en el futuro, debería servi para evaluar el comportamiento de sus cargos electos y evitar los casos de corrupción política.
No entraré en paradojas como esa de que uno de los cinco redactores del código local de buen gobierno, aprobado hace una semana por la Federación Española de Municipios y Provincias, sea un alcalde popular imputado por presunto soborno. Ni en otras.
Diré que me parece fundamentalmente loable una decisión como esta del PP. Loable, pero inútil. Las iniciativas de autorregulación política sirven lo que medidas similares en las televisiones para hacer cumplir los horarios de protección infantil; o sea, que sirven de bien poco.
Cualquier código de autorregulación política, por sí mismo, acaba desembocando en un código hipocrítico. Hipocrítico no en el sentido de hipócrita (o no necesariamente); hipocrítico en el sentido de que, por sí solo, un código de este tipo va a adolecer siempre de un déficit de crítica hacia los indicios de corrupción de los propios.
No pintan bien las cosas si el objetivo del código aprobado hoy por el PP es, según ha declarado su secretaria general, María Dolores de Cospedal, "evitar que se pueda producir una situación en la que personas ajenas al PP se puedan aprovechar de la estructura de nuestro partido". Porque lo más grave de la corrupción política es la protagonizada no por personas ajenas a los partidos, sino por sujetos perfectamente situados en el corazón de los mismos, en sus estructuras de poder y decisión.
Está bien la autorregulación. Pero sin una heterorregulación despierta y activa, como la que debe ejercer una ciudadanía que no deje pasar sin castigo electoral ni un sólo caso de corrupción política, los códigos de buenas prácticas sirven de muy poco.

jueves, 22 de octubre de 2009

Ni siendo de Bilbao

Ni siquiera la famosa "baldosa Bilbao", seña de identidad de la capital vizcaína, sale tan cara.

Me refiero a la baldosa de El Ejido. La de los 2.100 euros.

Una empresa de El Ejido cobró 2.100 euros por cambiar una baldosa
Un anónimo alertó a Hacienda de la trama encabezada por el alcalde

Los paseantes que a diario cruzan la Plaza Mayor de El Ejido (Almería) ignoran que están pisando sobre la que quizá sea la baldosa más cara del mundo. La losa, de mármol blanco y un metro cuadrado, fue colocada el 25 de septiembre de 2003 para sustituir a otra que se encontraba dañada. Para la operación fueron necesarios dos peones ordinarios, un peón especial, dos oficiales de primera y otros dos de segunda, que estuvieron trabajando 27 horas. Además, se utilizaron dos retroexcavadoras, una furgoneta, un camión basculante, así como 35 kilos de hormigón y 250 metros de cinta de señalización. Total a pagar, IVA incluido: 2.134,66 euros [EL PAÍS]

miércoles, 14 de octubre de 2009

Costa... fuegos


Parece que, en efecto, la fiesta tenía hora límite. Aunque tal vez haya varios PPs y, en efecto, en alguno de ellos -un PP after hours- la fiesta continue, más animada incluso.

No será en esta costa valenciana. ¿Tal vez ahora la fiesta haya saltado hasta otras costas también mediterráneas? ¿Tal vez hasta Génova?

Mas hablamos de Valencia, tierra de pirotecnias y nits de focs. ¿Sera Costa un "costafuegos"?.

Si es tan incombustible como parece, las llamas morirán en sus zapatos. Pero si Costa se quema, el fuego saltará sobre él y se extenderá más allá del precario cortafuegos.

lunes, 12 de octubre de 2009

Liberal, según el momento

"La crisis exige de las sociedades abiertas una enérgica respuesta de ejemplaridad. Una vuelta a los valores cívicos y a la responsabilidad moral".

Así empieza el artículo titulado Momento liberal que hoy publica el diario EL PAÍS en su sección de Opinión. ¿Se puede escribir, en estos momentos, con la gota caliente que desde Valencia se va extendiendo a otros feudos del PP, un artículo sobre la necesaria renovación ética de la vida pública sin hacer la menor mención al caso Gürtel, al senador Barcenas, a Don Vito, a Pablo Crespo o a Orange Market? ¿Se puede pontificar sobre la virtud civil y política hoy a aquí, con la sola referencia de actualidad a una supuesta "frivolidad pasiva de la improvisación convertida en política" de la que se dejarían llevar "algunos gobernantes democráticos"?

¿Se puede hacer todo eso si el abajofirmante se llama José María Lassalle y se presenta como secretario de Cultura del PP y diputado por Cantabria?
Según parece, sí se puede.

El diputado Lassalle ya tuvo otro momento liberal en junio de 2006. Igual que ahora, en aquella ocasión tampoco hablaba del PP y su oposición bronca al Gobierno de Rodríguez Zapatero, encabezando manifestaciones de víctimas y de obispos conservadores. Eso sí, escribía cosas preciosas sobre lo que debe ser una buena oposición.
Igual que ahora: ¡qué cosas más bonitas escribe sobre lo que debe ser el compromiso y el servicio públicos!

¿Tal vez por eso ni entonces ni ahora pensaba en su partido?

miércoles, 7 de octubre de 2009

Una oferta que no podrá rechazar

'Don Vito' corrompía a líderes del Partido Popular con dinero y caprichos [EL MUNDO]




Don Vito. Fernando Correa. Extremo del hilo que forma un enmarañado ovillo de corrupción política, descuideo económico, contabilidad B, enriquecimiento súbito, lujo hortera...


Dice el diario que cultivó mediante regalos la amistad de líderes del partido para servirse de ella, utilizando el chantaje para garantizarse adjudicaciones a dedo y contratos millonarios.


Don Vito corrompía... Pero no hay corruptor sin corrompidos.



"Le haré una oferta que no podrá rechazar" (Vito Corleone a Johnny Fontane).

¿Tan poderosa era la presión del corruptor? ¿Tan débil la resistencia de los corruptos?