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lunes, 24 de agosto de 2015

Firma contra el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP)

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Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) contra el TTIP y el CETA

¡¡¡ Firma hasta el 6 de octubre !!! 


Hacemos un llamamiento a las instituciones de la Unión Europea y sus estados miembros para detener las negociaciones con los EEUU sobre el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) y a no ratificar el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) con Canadá.porque incluyen partes tan cuestionables como un mecanismo para solucionar las controversias entre inversores y Estados y normas de cooperación regulatoria que representan una amenaza a la democracia y al Estado de Derecho. Queremos prevenir que la legislación en materia de empleo, asuntos sociales, ambientales, de privacidad y de consumo será recortada y los servicios públicos (como el agua) y los bienes culturales serán desregulados en negociaciones no transparentes. 

>> Más información sobre la iniciativa y firma de la misma AQUÍ.

jueves, 29 de octubre de 2009

Globalización sobre ruedas

Ford negocia vender la empresa sueca Volvo al fabricante chino Geely [Abc].

Por primera vez en la historia, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información está permitiendo la unión de los antes dispersos o mal comunicados charcos, estanques, lagos y mares de las economías locales, provinciales, regionales y nacionales en un único océano económico global (Veltz). Las tecnologías de la información son los canales que vinculan todos esos espacios económicos locales en un gran espacio global.
Las empresas transnacionales son los agentes principales de esa interconexión. Se trata de empresas sumamente móviles, que adoptan una estructura en forma de red, constituidas por centros de trabajo diseminados a través de distintos países y regiones de todo el planeta, que se articulan entre sí respondiendo únicamente a criterios de rentabilidad y productividad. Empresas que sólo conservan un carácter nacional en su marca de fábrica, pero que por lo demás se desvinculan absolutamente de cualquier ligadura territorial.
Robert Reich presenta un buen ejemplo del complejo funcionamiento de estas redes empresariales transnacionales:
“Cuando un norteamericano compra un Pontiac Le Mans a General Motors, inconscientemente está realizando una transacción internacional. De los 10.000 dólares que paga a General Motors, cerca de 3.000 van a Corea del Sur, donde se efectuaron los trabajos de rutina y las operaciones de montaje; 1.750 dólares van a Japón por la fabricación de los componentes de vanguardia (motores, eje de dirección e instrumentos electrónicos); 750 dólares a Alemania por el diseño y el proyecto del prototipo; 400 dólares a Taiwan, Singapur y Japón por los pequeños componentes; 250 dólares a Gran Bretaña por los servicios de marketing y publicidad; y cerca de 4.000 dólares pasan a los intermediarios estratégicos de Detroit, a los abogados y banqueros de Nueva York, a los «lobbistas» en Washington, a las aseguradoras de todo el país, y a los accionistas de General Motors –la mayoría de los cuales son norteamericanos, aunque hay un número creciente de extranjeros”.
Otro ejemplo es el caso de las empresas japonesas Mazda y Nissan, cada vez más relacionadas con la norteamericana Ford: desde 1991 producen los vehículos Ford Probe en la fábrica Mazda de Flat-Rock, Michigan. Algunos de estos coches son exportados a Japón y vendidos con la marca Ford; por su parte, un vehículo utilitario Mazda se construye en la fábrica Ford de Louisville, Kentucky, y es vendido inmediatamente en los almacenes Mazda en Estados Unidos. Mientras tanto, Nissan diseña un nuevo camión ligero en San Diego, California. Los camiones serán montados en una fábrica Ford en Ohio, con componentes fabricados por Nissan en su planta de Tennesse, y comercializados a continuación por Ford y Nissan en Estados Unidos y en Japón.
De ahí la inquietante pregunta de Reich: “¿Quién es Ford, Nissan, Mazda...?”.