Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
sábado, 24 de noviembre de 2018
Nuestras riquezas: una librería en Argel
Kaouther Adimi
Nuestras riquezas
Traducción de Manuel Arranz
Libros del Asteroide, 2018
En 1936 el veinteañero Edmond Charlot abre en Argel la librería "Las Verdaderas Riquezas", tomando para sí el título de la obra homónima de Jean Giono -publicada en castellano por Errata Naturae- y, junto con el título, el espíritu que anima esta obra:
"La sociedad construida sobre el dinero destruye las cosechas, destruye a los animales, destruye a los hombres, destruye la alegría, destruye el mundo auténtico, destruye la paz, destruye las riquezas verdaderas" (Jean Giono, Las riquezas verdaderas, p. 30).
De ahí la intención de Charlot: fundar una librería y una editorial, pero no como un negocio, sino como un espacio consagrado al pensamiento, la creación, la amistad, la inteligencia, el entendimiento:
"Una librería que vendiese novedades y libros antiguos, que prestara obras y que no fuera únicamente un negocio, sino un lugar de encuentros y de lectura. Un lugar de fraternidad, en cierto modo, y con un toque mediterráneo: invitar a escritores y lectores de todos los países del Mediterráneo sin distinción de lengua ni de religión, gente de aquí, de esta tierra, de este mar...".
La novela de la igualmente joven Kaouther Adimi (Argel, 1986) cuenta, con un lenguaje sencillo y directo, la historia de esa librería y de las personas y personajes que tuvieron relación con ella.
Para ello, recurre a dos planos temporales. El primero, el día a día de la librería, a partir de las anotaciones de los diarios de Edmond Charlot, entre 1935 y 1961. Una época histórica excepcionalmente agitada: la guerra civil de España, la segunda guerra mundial, la revolución argelina contra la colonización francesa, influirán sobre la librería tanto como las dificultades económicas que su fundador deberá sortear recurriendo a la complicidad de sus amistades. Es en este plano en el que se mueven los personajes que constituyeron el universo de "Las Verdaderas Riquezas" (como Antoine de Saint-Exupéry o André Gide), entre los que destaca la presencia constante de Camus: su nombre aparece en al menos 26 de las 166 páginas de la historia.
El segundo plano temporal, actual, se construye a partir de la experiencia de Ryad -veinte años de edad y estudiante de ingeniería en París- que en 2017 es enviado a Argel para desmontar el viejo local que en su tiempo acogió la librería de Charlot, deshacerse de su mobiliario y de los libros que aún quedan y limpiar y pintar el local, destinado a acoger una buñolería. Es aquí cuando conocemos a las personas que habitan el barrio donde se ubicaba la librería y que, en algunos casos, la conocieron abierta y en pleno funcionamiento: Moussa el de la pizzeria, el tendero que no le vende pintura a Ryad, el camarero de Chez Saïd, la vendedora de perfumes de imitación, el ciego Youcef ("capaz de reconocer cualquier libro con solo tocar la cubierta y de recitar uno de sus pasajes de memoria"), la joven Sarah y, sobre todo, el viejo Abdallah, que trabajó en "Las Verdaderas Riquezas" y que ahora custodia el local como un fantasma.
En fin: se trata de una obra breve pero intensa, evocadora, un canto de amor a los libros y las librerías. Yo hubierra sido feliz teniendo cerca una librería como "Las Verdaderas Riquezas".
"Irás a Las Verdaderas Riquezas, ¿verdad? Tomarás las callejuelas en cuesta, las descenderás o las subirás. Te protegerás del sol que pega con fuerza ... te detendrás en la terraza de un café y no dudarás en sentarte un momento para charlar con unos y con otros. Aquí no hacemos diferencias entre la gente que conocemos y la que acabamos de conocer...".
domingo, 18 de noviembre de 2018
El peregrino
El peregrino
J.A. Baker
Traducción de Marcelo Cohen
Editorial Sigilo, Madrid 2018
Día tras día John Alec Baker (1926-1987) recorre la zona rural de Essex observando a los halcones peregrinos que por ahí anidan y cazan. Un espacio plenamente humanizado -hay granjas y tractores, puerto de mar y cargueros fondeados, pueblos, cazadores...- pero repleto de vida natural. Cada día el mismo paisaje -los mismos bosques, campos, pantanos, arroyos y marismas- y los mismos lances de caza; y, sin embargo, la inmensa capacidad de observación y descripción de Baker nos descubre cada jornada un mundo nuevo.
"Llegúe tarde al amor por las aves", reconoce Baker al principio del libro. "Por años solo las vi como un temblor al filo de la visión". Pero su capacidad de observación y comunicación asombra y a veces hasta abruma. Sus descripciones de lo que observa mientras se mueve, andando o en bicicleta, como una criatura más de la naturaleza. Un ejemplo esplendoroso de estas descripciones:
"Lo más emocionante de un halcón es cómo puede crear vida de la tierra quieta conjurando bandadas enteras. A medida que el halcón lo sobrevolaba, del gran campo que se extiende entre la carretera y el arroyo surgió una multitud de gaviotas, palomas torcaces y avefrías. Tan apretadas se alzaron las gaviotas que fue como si una sábana de agua blanca tapase la granja. Oscuro entre las gaviotas blancas el halcón descargó su filo, dispersándolas como agua que estalla en espuma. Al bajar los prismáticos me di cuenta de que también los pájaros que me rodeaban habían estado atentos al halcón. En los árboles y arbustos había muchos gorriones, estortinos pintos, mirlos y zorzales que miraban al este y no paraban de parlotear y reñir. Y por todas las sendas, mientras apuraba el paso hacia el este, los setos estaban revestidos de pajaritos acurrucados que trinaban su prevención al cielo vacío".
¡No me digáis que al leerlo no se escuchan los trinos y los aleteos, que no se ven los movimientos espasmódicos o armónicos de las bandadas de aves!
"Aunque todo lo que describo sucedió mientras lo observaba, no creo que con la observación honrada baste. Las emociones y el comportamiento del observador también son hechos y hay que registrarlos con fidelidad". En efecto, Baker combina magistralmente capacidad de observación (lo que exige distanciamiento) y capacidad de identificación con la realidad observada (lo que exige cercanía).
Tanto, que en ocasiones, el observador se transforma en el ave que observa: "Parado en un campo, cerca del huerto del norte, cerré los ojos y traté de cristalizar mi voluntad en el prisma embebido de luz de la mente del peregrino. En la calidez del sol, bien plantado en su olor a hierba alta, me sumergí en la piel, la sangre y los huesos del halcón. El suelo se hizo rama para mis pies, el sol me pesaba en los párpados y los calentaba. Como el halcón, oí y odié el sonido del hombre, ese horror sin rostro de los lugares rocosos".
En fin: es este un libro de escritura hermosa, compleja, trabajada; literatura mayúscula, que ha debido exigir un esfuerzo de traducción igualmente mayúsculo. Sólo dos ejemplos de esta calidad literaria, que convierte El peregrino en muchísimo más que un texto de o para naturalistas:
"Molidos por el lento mordisco del arado, grandes terrones negruzcos se curvaban en surcos, rebanados, sólidos hasta el brillo, con destellos de sol en los bordes netos. Gaviotas y avefrías sondeaban los largos valles marrones y las oscuras grietas en busca de gusanos, como águilas buscando serpientes".
"En medio de ese viento, el sol en una zanja seca, de pronto un chichín pareció divino como un curita marrón en una parroquia de hojas muertas y setos invernales, devoto hasta la muerte".
sábado, 17 de noviembre de 2018
Alonsotegiko Ezkerra - Izquierda de Alonsotegi
Esta semana, una parte de mi pasado sociopolítico ha regresado de la manera más insospechada: me lo ha traído una carta certificada remitida por la Subdirección General de Política Interior y Procesos Electorales del Ministerio del Interior. Al abrir el sobre y leer el documento que contenía, no he poido evitar emocionarme: ALONSOTEGIKO EZKERRA volvía a hacerse presente en mi vida.El 14 de febrero de 1995 un grupo de vecinas y vecinos de Alonsotegi, la mayoría militantes históricos de Euskadiko Ezkerra, compañeras y compañeros de fatigas políticas y socioculturales, pero también de poteos y de comidas, inscribimos en el Registro de Partidos Políticos el partido ALONSOTEGIKO EZKERRA - IZQUIERDA DE ALONSOTEGI. Euskadiko Ezkerra ya no existía como proyecto autónomo y pensábamos que en nuestro pueblo existía espacio para una agrupación vecinal, de izquierdas, independiente de los grandes partidos vascos.
A partir de ahí, durante cinco legislaturas (1995, 1999, 2003, 2007 y 2011) AE estuvo presente en la vida municipal de Alonsotegi, con representación en el consistorio. Yo mismo fui concejal en dos legislaturas. ¡Qué tiempos y qué recuerdos! ¡Y cuánto trabajo!
Lo que el Servicio de Registro de Partidos Políticos nos recordaba ahora, con esta carta, era la necesidad de adaptar los estatutos de AE a lo indicado en la Ley Orgánica 3/2015, de 30 de marzo, de control de la actividad económico-financiera de los Partidos Políticos; en caso de no hacerlo en el plazo de 6 meses, se iniciará el procedimiento de extinción del partido.
Ya habíamos decidido en 2015 que la etapa de AE estaba definitivamente cerrada, así que la carta de Interior no hace sino oficializar aquella decisión.
Reproduzco aquí el comunicado con el que se lo anunciamos a nuestras vecinas y vecinos.
Ha sido bonito recordarlo.
AGUR ETA ESKERRIK ASKO
I
En febrero de 1995 surgió Alonsotegiko Ezkerra – Izquierda de Alonsotegi. Nació por la iniciativa de un grupo de personas que, en gran parte, ya habían compartido experiencia política municipal con anterioridad, vinculadas a la extinta Euskadiko Ezkerra. Pero aunque estos orígenes cercanos eran más que evidentes, sin embargo Alonsotegiko Ezkerra aspiraba a ser mucho más que una mera continuación, en el ámbito local, de propuestas políticas anteriores: desde su nacimiento mismo, Alonsotegiko Ezkerra quiso ser un espacio para el encuentro y la participación política de cualquier vecina o vecino de Alonsotegi.
A lo largo de cinco legislaturas, Alonsotegiko Ezkerra ha estado presente en la vida municipal de este pueblo, participando y logrando representación en las elecciones de 1995, 1999, 2003, 2007 y 2011. En 1995 logramos un concejal, en 1999 dos, en 2003 dos de nuevo, siendo la segunda fuerza política del consistorio, mientras que en las de 2007 y 2011 obtuvimos un único concejal. En cuanto al número de votos obtenidos, estos fueron 236 en 1995, 271 en 1999, 316 en 2003, 218 en 2007 y 194 en 2011.
Durante estas dos décadas, esta presencia en el consistorio ha sido más o menos notoria en función de un cúmulo de circunstancias personales y sociales. Entre estas circunstancias, en nuestra memoria personal y colectiva pesa por encima de cualquier otra circunstancia el fallecimiento de nuestro querido compañero Eusebio Altuna. Concejal de Alonsotegiko Ezkerra en 1995 y en 1999, hombre comprometido desde siempre con nuestro pueblo, su muerte el 14 de abril de 2002 dejó un hueco en nuestras vidas imposible de llenar. Más allá del impacto emocional de su inesperada desaparición, su efecto político fue innegable, ya que Eusebio era el corazón y el músculo de Alonsotegiko Ezkerra.
Así y todo, tenemos que agradecer públicamente el compromiso y el trabajo de Pili Gómez, que nos ha representado más que dignamente en el Ayuntamiento desde 1999 hasta la actualidad. Pili supo recoger el testigo de Eusebio y ha sido la referencia fundamental de Alonsotegiko Ezkerra a lo largo de todos estos años: gracias, Pili.
II
Hemos conseguido que en cada convocatoria electoral nos voten muchas vecinas y vecinos de Alonsotegi: unas veces más, otras menos, pero siempre hemos logrado representación. Agradecemos muy sinceramente esta confianza. Sin embargo, cuando hacemos balance de todos estos años tenemos que aceptar que no hemos conseguido acumular fuerzas, crecer en apoyos, movilizar voluntades y compromisos, incorporar más personas a este proyecto.
Siempre hemos creído que el objetivo principal de una iniciativa como la nuestra no estaba en “tocar poder”, en sentarnos sin más en el salón de plenos del Ayuntamiento, sino en cambiar la realidad, en hacer Alonsotegi “de otra manera”, beste era batean, como decíamos en la presentación de nuestro programa para las elecciones de 2003. Por eso, además de nuestra función política, siempre hemos querido cumplir una función social y cultural: durante muchos años organizamos proyecciones de cine todos los domingos; también publicamos un boletín informativo gratuito distribuido en todos los domicilios del pueblo; constituimos la asociación cultural Txirri-Txirri, desde la que impulsamos actividades lúdicas y culturales como el Txakolin Eguna o la Feria de Andra Mari, que hoy son ya patrimonio de todas y de todos.
Hemos hecho muchas cosas, y nos sentimos legítimamente satisfechas y satisfechos por todo ello. Pero no hemos conseguido algo que era fundamental desde nuestra perspectiva: ampliar los apoyos a Alonsotegiko Ezkerra, más allá del voto. No hemos sabido o podido crear cantera, vincular a más gente, sobre todo a gente joven, a nuestro proyecto.
Alonsotegiko Ezkerra ha tenido siempre mucho de iniciativa emocional y afectiva. Quienes durante todos estos años hemos participado en el proyecto hemos compartido, sí, objetivos y posiciones políticas, pero sobre todo hemos compartido amistad. Tal vez eso nos ha convertido en una mezcla de asociación política y cuadrilla de amigas y amigos, y esto, que seguramente es lo que nos ha mantenido activos hasta ahora, ha sido también un lastre a la hora de ampliar nuestros apoyos. Seguramente ha sido así, pero sinceramente creemos que no hubiera sido posible hacerlo de otra manera: quienes hemos trabajado en el proyecto de Alonsotegiko Ezkerra no hubiésemos aguantado tanto tiempo en un partido político convencional, organizado según los principios de la jerarquía, la disciplina y la profesionalización.
III
Aunque hemos trabajado mucho, también hemos disfrutado mucho. Y tal vez sea esto lo que ahora nos lleva a decir adiós: que hace ya tiempo que habíamos dejado de disfrutar con lo que hacíamos. Por muy diversas razones, entre las que la edad no es ajena, el caso es que en los últimos años hemos visto que Alonsotegiko Ezkerra se convertía en una obligación y en una carga difícil de sobrellevar. Si se hubiera producido un relevo generacional, seguramente las cosas serían distintas, pero no ha sido posible.
Por eso, hemos decidió no volver a presentarnos a las elecciones. El próximo día 24 de mayo, las vecinas y vecinos de este pueblo que acudan a votar verán que entre sus opciones no va a estar la papeleta de Alonsotegiko Ezkerra.
Alguien puede pensar que a quién se le ocurre dejarlo precisamente en este momento, cuando las posibilidades de hacer otra política parecen más evidentes que nunca: ahí están realidades como las de Podemos, Ganemos o la misma Ikune, agrupación de candidaturas locales independientes. Y es verdad, es verdad que la vieja política agoniza y está obligada a transformarse o a desaparecer. Las mismas dificultades de relevo generacional que hemos sufrido en Alonsotegiko Ezkerra las experimentan también los grades partidos tradicionales. Esto es algo que ni nos consuela ni nos alegra; al contrario, nos preocupa muchísimo, porque da la impresión de que en el futuro cada vez va a ser más difícil encontrar personas que quieran comprometerse durante un tiempo en la política municipal, sobre todo en municipios pequeños como el nuestro.
En todo caso, ahí queda nuestra experiencia, para quien la quiera aprovechar. Esperamos que en los próximos años la política en general, y la política municipal en particular, cambie radicalmente y se vuelva mucho más participativa, más atenta a los problemas reales de las vecinas y los vecinos. Confiamos en que algunas de las tendencias de cambio que hoy se perciben, enraícen y se afiancen también en nuestro pueblo, en Alonsotegi.
Y quién sabe: si eso ocurre, a lo mejor hasta volvemos a vernos.
Muchas gracias por todo.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
domingo, 11 de noviembre de 2018
Shinrin-yoku, o lo que viene a ser pasear por un bosque
Mañana ventosa.
Yo pensaba que lo que había hecho era dar un rápido paseo por el bosque...
... y resulta que he estado practicando el shinrin-yoku: un "baño de bosque".
Yo pensaba que lo que había hecho era dar un rápido paseo por el bosque...
... y resulta que he estado practicando el shinrin-yoku: un "baño de bosque".
sábado, 10 de noviembre de 2018
Próxima estación, Atenas
Petros Márkaris
Próxima estación, Atenas
Traducción de Montserrat Franquesa y Joaquim Gestí
Tusquets, 2018
En esta ocasión, Márkaris deja descansar a su personaje más conocido, el comisario Kostas Jaritos, pero no abandona el escenario de sus historias. Márkaris nos sube a la línea 1 del metro de Atenas, la que une las estaciones de El Pireo y de Kifissia, recorriendo 25,6 kilómetros.
En cada una de las 24 estaciones del recorrido el autor nos guía por las calles y plazas en las que se ubican, de manera que podemos disfrutar de la compañía de un ateniense de adopción, que conoce perfectamente la historia de la ciudad que tanto ama. Un lujo.
De su mano conoceremos las diferencias entre los distintos barios y sus razones (barrios obreros, barrios burgueses, barrios de inmigración, barrios gentrificados...), lo que en cada uno de ellos queda de la Atenas más tradicional, cuáles son los restaurantes y las tabernas tradicionales, qué edificios históricos merece la pena buscar..., todo ello mezclado con apuntes de historia y política.
En una ciudad que, como comprobamos tras leer el libro, ha cambiado tanto y se ha turistificado hasta el extremo, la mirada de Márkaris convierte este libro en una excepcional guía de viaje de Atenas.
"Antes, en el metro, las diferencias sociales eran más patentes. Por el aspecto se podía saber sin problema en qué parada se bajarían los viajeros. Se podía distinguir a las mujeres y a los hijos de los marineros por la ropa que llevaban, y que tenía un aire extranjero porque el padre o el marido se la había traísdo de fuera; éstos bajaban en Neo Fáliro. Si alguien vestía de manera pobre se podía deducir que abandonaría el tren en Mosjato, mientras que en Kalizea se apeaba la clase media. En la actualidad, los tejanos y la mpoda de la camiseta dificultan esta clasificación. Hoy es todo, desde la ropa hasta la política, un caldo uniforme: todos pertenecen a un 'centro' bien coordinado. La maleta es lo único que aún puede dar información sobre su propietario: por ella se reconoce si el viajero se va del Pireo a una isla o acaba de llegar de ella".
Próxima estación, Atenas
Traducción de Montserrat Franquesa y Joaquim Gestí
Tusquets, 2018
En esta ocasión, Márkaris deja descansar a su personaje más conocido, el comisario Kostas Jaritos, pero no abandona el escenario de sus historias. Márkaris nos sube a la línea 1 del metro de Atenas, la que une las estaciones de El Pireo y de Kifissia, recorriendo 25,6 kilómetros.
En cada una de las 24 estaciones del recorrido el autor nos guía por las calles y plazas en las que se ubican, de manera que podemos disfrutar de la compañía de un ateniense de adopción, que conoce perfectamente la historia de la ciudad que tanto ama. Un lujo.
De su mano conoceremos las diferencias entre los distintos barios y sus razones (barrios obreros, barrios burgueses, barrios de inmigración, barrios gentrificados...), lo que en cada uno de ellos queda de la Atenas más tradicional, cuáles son los restaurantes y las tabernas tradicionales, qué edificios históricos merece la pena buscar..., todo ello mezclado con apuntes de historia y política.
En una ciudad que, como comprobamos tras leer el libro, ha cambiado tanto y se ha turistificado hasta el extremo, la mirada de Márkaris convierte este libro en una excepcional guía de viaje de Atenas.
"Antes, en el metro, las diferencias sociales eran más patentes. Por el aspecto se podía saber sin problema en qué parada se bajarían los viajeros. Se podía distinguir a las mujeres y a los hijos de los marineros por la ropa que llevaban, y que tenía un aire extranjero porque el padre o el marido se la había traísdo de fuera; éstos bajaban en Neo Fáliro. Si alguien vestía de manera pobre se podía deducir que abandonaría el tren en Mosjato, mientras que en Kalizea se apeaba la clase media. En la actualidad, los tejanos y la mpoda de la camiseta dificultan esta clasificación. Hoy es todo, desde la ropa hasta la política, un caldo uniforme: todos pertenecen a un 'centro' bien coordinado. La maleta es lo único que aún puede dar información sobre su propietario: por ella se reconoce si el viajero se va del Pireo a una isla o acaba de llegar de ella".
domingo, 4 de noviembre de 2018
El hombre de la dinamita
Henning Mankell
El hombre de la dinamita
Traducción: Carmen Montes Cano
Tusquets Editores, 2018
Primera novela de Mankell, publicada originalmente en 1973 y reeditada en 1997. En el prefacio que acompaña esta reedición, y que se incluye en la traducción al castellano, escribe el autor:
"Y sí, han ocurrido muchas cosas en veinticinco años. Han caído algunos muros, otros se han levantado. Ha caído un imperio, otros se han debilitado desde dentro y están formándose nuevos centros de poder. Pero los pobres y desvalidos del mundo se han vuelto más pobres en estos veinticinco años. Y Suecia ha pasado de un intento decente de construir una sociedad a un saqueo social. Una división cada vez más clara entre las peronas necesarias y las sobrantes".
Esta novela cuenta la historia de Oskar Johansson, dinamitero de 23 años, que en 1911 sobrevive milagrosamente a un gravísimo accidente de trabajo. Mutilado, desfigurado, sin embargo volverá a trabajar hasta jubilarse, se casará con Elvira, compañera de vida y militancias ("No sé cómo habrían sido las cosas sin Elvira") y será padre de dos hijas y un hijo a los que amará, pero que le decepcionarán por su deriva política ("Hubo un tiempo, cuando tenía veinte años, en que era un chico estupendo, protestaba y armaba jaleo. Pero ahora es de los que votan por los azules. Es una mierda. Es como si lo hubiera traicionado todo").
En el relato de Mankell, la vida de Johansson -su durísimo trabajo, su mutilación, su militancia política, su vida familiar, su declive físico- se convierte en un trasunto de la evolución/involución de la socialdemocracia sueca. Desde los tiempos de su expansión, pueblo a pueblo, centro de trabajo a centro de trabajo, plaza a plaza -lo cuenta Per Olov Enquist en La partida de los músicos- hasta su conversión en un partido de gestión dominado por profesionales y burócratas.
En 1949 Oskar comprará una reproducción de la famosa caricatura crítica conocida como "Pirámide del Sistema Capitalista", y su repetida y reflexionada contemplación le llevarán con el tiempo a abandonar su militancia socialdemócrata ("No es posible dibujar otra pirámide que encaje con la situación actual de Suecia. No es posible. Han cambiado la indumentaria y poco más") para afiliarse a otro partido, que no se identifica (pero..."Los sueños son rojos").
Cuando Oskar Johansson fallece, en 1969, ha vuelto a ilusionarse con las imágenes de las revueltas que sacuden el mundo, protagonizadas por personas jóvenes, estudiantes y trabajadoras: "-¿Ves qué fuerza? -Persiguen algo". Pero morirá sin poder conocer a la revolución: "Femenino, La mujer que alumbra el futuro".
Escrita con un estilo seco y directo, la última/primera novela de Mankell nos reconecta con la historia y los sueños de unas generaciones de mujeres y hombres que aspiraron, en toda Europa, a construir sociedades decentes, donde las personas trabajadoras pudieran vivir unas existencias plenas. En muchos lugares, como en Suecia, lo llamaron socialismo: "Pensábamos en cambiar las cosas para todos. Era casi como una competición sin competencia. Todos querían dar algo al que caminaba a su lado, aunque apenas lo conociera, eso nunca tuvo importancia". Nada extraordinario, como repite Oskar en varias ocasiones.
El hombre de la dinamita
Traducción: Carmen Montes Cano
Tusquets Editores, 2018
Primera novela de Mankell, publicada originalmente en 1973 y reeditada en 1997. En el prefacio que acompaña esta reedición, y que se incluye en la traducción al castellano, escribe el autor:
"Y sí, han ocurrido muchas cosas en veinticinco años. Han caído algunos muros, otros se han levantado. Ha caído un imperio, otros se han debilitado desde dentro y están formándose nuevos centros de poder. Pero los pobres y desvalidos del mundo se han vuelto más pobres en estos veinticinco años. Y Suecia ha pasado de un intento decente de construir una sociedad a un saqueo social. Una división cada vez más clara entre las peronas necesarias y las sobrantes".
Esta novela cuenta la historia de Oskar Johansson, dinamitero de 23 años, que en 1911 sobrevive milagrosamente a un gravísimo accidente de trabajo. Mutilado, desfigurado, sin embargo volverá a trabajar hasta jubilarse, se casará con Elvira, compañera de vida y militancias ("No sé cómo habrían sido las cosas sin Elvira") y será padre de dos hijas y un hijo a los que amará, pero que le decepcionarán por su deriva política ("Hubo un tiempo, cuando tenía veinte años, en que era un chico estupendo, protestaba y armaba jaleo. Pero ahora es de los que votan por los azules. Es una mierda. Es como si lo hubiera traicionado todo").
En el relato de Mankell, la vida de Johansson -su durísimo trabajo, su mutilación, su militancia política, su vida familiar, su declive físico- se convierte en un trasunto de la evolución/involución de la socialdemocracia sueca. Desde los tiempos de su expansión, pueblo a pueblo, centro de trabajo a centro de trabajo, plaza a plaza -lo cuenta Per Olov Enquist en La partida de los músicos- hasta su conversión en un partido de gestión dominado por profesionales y burócratas.
En 1949 Oskar comprará una reproducción de la famosa caricatura crítica conocida como "Pirámide del Sistema Capitalista", y su repetida y reflexionada contemplación le llevarán con el tiempo a abandonar su militancia socialdemócrata ("No es posible dibujar otra pirámide que encaje con la situación actual de Suecia. No es posible. Han cambiado la indumentaria y poco más") para afiliarse a otro partido, que no se identifica (pero..."Los sueños son rojos").Cuando Oskar Johansson fallece, en 1969, ha vuelto a ilusionarse con las imágenes de las revueltas que sacuden el mundo, protagonizadas por personas jóvenes, estudiantes y trabajadoras: "-¿Ves qué fuerza? -Persiguen algo". Pero morirá sin poder conocer a la revolución: "Femenino, La mujer que alumbra el futuro".
Escrita con un estilo seco y directo, la última/primera novela de Mankell nos reconecta con la historia y los sueños de unas generaciones de mujeres y hombres que aspiraron, en toda Europa, a construir sociedades decentes, donde las personas trabajadoras pudieran vivir unas existencias plenas. En muchos lugares, como en Suecia, lo llamaron socialismo: "Pensábamos en cambiar las cosas para todos. Era casi como una competición sin competencia. Todos querían dar algo al que caminaba a su lado, aunque apenas lo conociera, eso nunca tuvo importancia". Nada extraordinario, como repite Oskar en varias ocasiones.
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