Theodor Kallifatides
Otra vida por vivir
Traducción de Selma Ancira
Galaxia Gutenberg, 2019
Theodor Kallifatides nació en Grecia en 1938 y en 1964 emigró a Suecia, donde ha desarrollado una destacada carrera literaria escribiendo todas sus obras en sueco. Cumplidos los 77 años atraviesa una profunda crisis creativa y se descubre incapaz de escribir una sola línea más. Se desprende del estudio donde había trabajado a diario durante años, cambia sus rutinas y reflexiona sobre su vida pasada enfrentándose al "gran 'si'" de su vida, la emigración. ¿Qué hubiera ocurrido si...?
"¿Qué vida habría vivido si no me hubiese ido de Grecia? ¿Quién sería? ¿Qué sería? [...] Me arrepentía de haberme ido?".
Su problema, confiesa, "no era sólo con la escritura, era también con la sociedad que me rodeaba". La Suecia que lo acogió, donde encontró a su esposa y crió a sus hijos, donde se convirtió en escritor reconocido, aquella Suecia socialdemocrática, había cambiado: "No soportaba ver a Suecia dejar de ser un país de justicia social y solidaridad, para enredarse en los tentáculos del comercio". Privatización de los servicios públicos, mercantilización de la vida, aumento de la desigualdad, xenofobia... "Envejecía en un mundo que me parecía cada vez más ajeno. La nueva realidad moral me ofendía personalmente".
En esta tesitura, Kallifatides se redescubre como griego. Profundamente ofendido por la imagen que se daba de su país de origen durante la crisis -"Europa entera nos vilipendiaba. Éramos haraganes, ladrones, pensionistas de nacimiento"- sus raíces griegas, sus recuerdos de juventud, sus amistades, su compromiso político, su lengua... "Sin ser consciente de ello, pensaba cada vez más a menudo en Grecia". Hasta que decide regresar, acompañado de su esposa Gunilla. Ahí, en un país en crisis, experimentará la realidad del forastero, que Alfred Schutz analizó con tanta perspicacia en 1944:
"Tenía constantemente -escribe Kallifatides- la sensación de encontrarme en un país equivocado, de estar en un lugar erróneo. [...] Había perdido mi peso específico, mi capacidad de mantenerse a flote. [...] Quizá finalmente ese sea el precio de vivir en un país extranjero. No es sólo que vives una vida distinta de la que dejaste atrás. Es que la vida en el extranjero te vuelve extraño. ¿Quién o qué rompería el hechizo? ¿Quién o qué volvería a hacer de mí aquello que siempre quise ser: un ser humano entre seres humanos".
Y ahí, en su país, volverá a escribir y dejará de sentirse un inmigrante... aunque retorne a Suecia.
Uno se apoya en la mochila. Porque en el momento en que nos quitamos el peso de nuestros hombros no sabemos enderezarnos enseguida; ¡pues resulta que era el peso lo que antes nos daba seguridad y equilibrio! [George Simmel]
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domingo, 1 de septiembre de 2019
sábado, 20 de julio de 2019
Un verano con Homero
Sylvain Tesson
Un verano con Homero
Traducción de Robert Juan-Cantavella
Taurus, 2019
"Yo estaría dispuesto a militar por el regreso a las lecturas declamadas de viva voz en la plaza pública. La señora Hidalgo [alcaldesa de París], genio del Olimpo, inventaría una de esas noches en blanco cuyos secretos bien conoce. Llamaríamos al evento 'Todas y todos en toga', y vocearíamos la Ilíada a voz en grito en el ágora parisina".
Sylvain Tesson es conocido por sus relatos de viajes. Ya he citado aquí y aquí su recomendable e inspirador libro La vida simple, y aquí el amigo Txetxu, anteriormente conocido como "el caminante" 😁, lo refiere profusa y oportunamente.
Ahora se entrega a releer y reflexionar el relato de viajes por excelencia; la Odisea, precedido de la Iliada, pues sin la guerra de Troya Ulises (Odiseo) jamás hubiera abandonado Ítaca.
"¿Cómo explicar que un relato de dos mil quinientos años resuene hoy con un brillo nuevo, con el centelleo de las aguas de una pequeña cala? ¿Por qué estos versos de inmortal juventud siguen iluminando el enigma de nuestro futuro?". Tesson sostiene que la razón de esta permanencia tiene que ver con la estabilidad de fondo de la naturaleza humana: "El poema homérico es imperecedero, porque el hombre, si acaso, cambió de vestimenta, pero sigue siendo el mismo personaje, igual de miserable o de grandioso, igual de mediocre o de sublime, ya vaya ataviado como un guerrero en la llanura de Troya o espere el autobús bajo una marquesina del siglo XXI".
De ahí que a lo largo del libro la reproducción de los inmortales versos de Homero se entreveren con reflexiones actuales sobre las fronteras, la emigración, el cambio climático, el individualismo, las religiones, la comunidad, la guerra, las redes sociales, la soberanía, los límites ecológicos o el progreso.
Tesson añora un tiempo más heróico: "En el siglo XXI, el heroísmo occidental consiste en publicar la debilidad propia". Le ocurre lo mismo que a Sebastian Junger. No es lo mismo leer la Ilíada en una luminosa terraza blanca en las Cícladas que protagonizarla en la ensangrentada llanura de Troya; como es muy distinto sufrir el atormentado viaje de Ulises que cruzar el Atlántico en un avión con aire acondicionado y servicio de cabina. Hay aquí algo de impostura. Pero se trata de un libro poliédrico, y a cada vuelta de página encontraremos una imagen, una escena, un verso, una actitud en la que detenernos, con la que deleitarnos y de la que aprender.
"Mañana habrá drones vigilando un cielo intoxicado de deóxido de carbono, robots controlando nuestras identidades biométricas, y estará prohibido reivindicar una identidad cultural. Mañana, diez mil millones de seres humanos conectados unos a otros podrán espiarse en tiempo real. Las multinacionales nos ofrecerán la posibilidad de vivir unas cuántas décadas más por medio de operaciones de cirugía genética. Homero, viejo compañero del presente, puede conjurar esa pesadilla poshumanista. Nos propone una actitud: la de un hombre abierto a un mundo iridiscente y no criado en un planeta menguado".
Un verano con Homero
Traducción de Robert Juan-Cantavella
Taurus, 2019
"Yo estaría dispuesto a militar por el regreso a las lecturas declamadas de viva voz en la plaza pública. La señora Hidalgo [alcaldesa de París], genio del Olimpo, inventaría una de esas noches en blanco cuyos secretos bien conoce. Llamaríamos al evento 'Todas y todos en toga', y vocearíamos la Ilíada a voz en grito en el ágora parisina".
Sylvain Tesson es conocido por sus relatos de viajes. Ya he citado aquí y aquí su recomendable e inspirador libro La vida simple, y aquí el amigo Txetxu, anteriormente conocido como "el caminante" 😁, lo refiere profusa y oportunamente.
Ahora se entrega a releer y reflexionar el relato de viajes por excelencia; la Odisea, precedido de la Iliada, pues sin la guerra de Troya Ulises (Odiseo) jamás hubiera abandonado Ítaca.
"¿Cómo explicar que un relato de dos mil quinientos años resuene hoy con un brillo nuevo, con el centelleo de las aguas de una pequeña cala? ¿Por qué estos versos de inmortal juventud siguen iluminando el enigma de nuestro futuro?". Tesson sostiene que la razón de esta permanencia tiene que ver con la estabilidad de fondo de la naturaleza humana: "El poema homérico es imperecedero, porque el hombre, si acaso, cambió de vestimenta, pero sigue siendo el mismo personaje, igual de miserable o de grandioso, igual de mediocre o de sublime, ya vaya ataviado como un guerrero en la llanura de Troya o espere el autobús bajo una marquesina del siglo XXI".
De ahí que a lo largo del libro la reproducción de los inmortales versos de Homero se entreveren con reflexiones actuales sobre las fronteras, la emigración, el cambio climático, el individualismo, las religiones, la comunidad, la guerra, las redes sociales, la soberanía, los límites ecológicos o el progreso.
Tesson añora un tiempo más heróico: "En el siglo XXI, el heroísmo occidental consiste en publicar la debilidad propia". Le ocurre lo mismo que a Sebastian Junger. No es lo mismo leer la Ilíada en una luminosa terraza blanca en las Cícladas que protagonizarla en la ensangrentada llanura de Troya; como es muy distinto sufrir el atormentado viaje de Ulises que cruzar el Atlántico en un avión con aire acondicionado y servicio de cabina. Hay aquí algo de impostura. Pero se trata de un libro poliédrico, y a cada vuelta de página encontraremos una imagen, una escena, un verso, una actitud en la que detenernos, con la que deleitarnos y de la que aprender.
"Mañana habrá drones vigilando un cielo intoxicado de deóxido de carbono, robots controlando nuestras identidades biométricas, y estará prohibido reivindicar una identidad cultural. Mañana, diez mil millones de seres humanos conectados unos a otros podrán espiarse en tiempo real. Las multinacionales nos ofrecerán la posibilidad de vivir unas cuántas décadas más por medio de operaciones de cirugía genética. Homero, viejo compañero del presente, puede conjurar esa pesadilla poshumanista. Nos propone una actitud: la de un hombre abierto a un mundo iridiscente y no criado en un planeta menguado".
sábado, 10 de noviembre de 2018
Próxima estación, Atenas
Petros Márkaris
Próxima estación, Atenas
Traducción de Montserrat Franquesa y Joaquim Gestí
Tusquets, 2018
En esta ocasión, Márkaris deja descansar a su personaje más conocido, el comisario Kostas Jaritos, pero no abandona el escenario de sus historias. Márkaris nos sube a la línea 1 del metro de Atenas, la que une las estaciones de El Pireo y de Kifissia, recorriendo 25,6 kilómetros.
En cada una de las 24 estaciones del recorrido el autor nos guía por las calles y plazas en las que se ubican, de manera que podemos disfrutar de la compañía de un ateniense de adopción, que conoce perfectamente la historia de la ciudad que tanto ama. Un lujo.
De su mano conoceremos las diferencias entre los distintos barios y sus razones (barrios obreros, barrios burgueses, barrios de inmigración, barrios gentrificados...), lo que en cada uno de ellos queda de la Atenas más tradicional, cuáles son los restaurantes y las tabernas tradicionales, qué edificios históricos merece la pena buscar..., todo ello mezclado con apuntes de historia y política.
En una ciudad que, como comprobamos tras leer el libro, ha cambiado tanto y se ha turistificado hasta el extremo, la mirada de Márkaris convierte este libro en una excepcional guía de viaje de Atenas.
"Antes, en el metro, las diferencias sociales eran más patentes. Por el aspecto se podía saber sin problema en qué parada se bajarían los viajeros. Se podía distinguir a las mujeres y a los hijos de los marineros por la ropa que llevaban, y que tenía un aire extranjero porque el padre o el marido se la había traísdo de fuera; éstos bajaban en Neo Fáliro. Si alguien vestía de manera pobre se podía deducir que abandonaría el tren en Mosjato, mientras que en Kalizea se apeaba la clase media. En la actualidad, los tejanos y la mpoda de la camiseta dificultan esta clasificación. Hoy es todo, desde la ropa hasta la política, un caldo uniforme: todos pertenecen a un 'centro' bien coordinado. La maleta es lo único que aún puede dar información sobre su propietario: por ella se reconoce si el viajero se va del Pireo a una isla o acaba de llegar de ella".
Próxima estación, Atenas
Traducción de Montserrat Franquesa y Joaquim Gestí
Tusquets, 2018
En esta ocasión, Márkaris deja descansar a su personaje más conocido, el comisario Kostas Jaritos, pero no abandona el escenario de sus historias. Márkaris nos sube a la línea 1 del metro de Atenas, la que une las estaciones de El Pireo y de Kifissia, recorriendo 25,6 kilómetros.
En cada una de las 24 estaciones del recorrido el autor nos guía por las calles y plazas en las que se ubican, de manera que podemos disfrutar de la compañía de un ateniense de adopción, que conoce perfectamente la historia de la ciudad que tanto ama. Un lujo.
De su mano conoceremos las diferencias entre los distintos barios y sus razones (barrios obreros, barrios burgueses, barrios de inmigración, barrios gentrificados...), lo que en cada uno de ellos queda de la Atenas más tradicional, cuáles son los restaurantes y las tabernas tradicionales, qué edificios históricos merece la pena buscar..., todo ello mezclado con apuntes de historia y política.
En una ciudad que, como comprobamos tras leer el libro, ha cambiado tanto y se ha turistificado hasta el extremo, la mirada de Márkaris convierte este libro en una excepcional guía de viaje de Atenas.
"Antes, en el metro, las diferencias sociales eran más patentes. Por el aspecto se podía saber sin problema en qué parada se bajarían los viajeros. Se podía distinguir a las mujeres y a los hijos de los marineros por la ropa que llevaban, y que tenía un aire extranjero porque el padre o el marido se la había traísdo de fuera; éstos bajaban en Neo Fáliro. Si alguien vestía de manera pobre se podía deducir que abandonaría el tren en Mosjato, mientras que en Kalizea se apeaba la clase media. En la actualidad, los tejanos y la mpoda de la camiseta dificultan esta clasificación. Hoy es todo, desde la ropa hasta la política, un caldo uniforme: todos pertenecen a un 'centro' bien coordinado. La maleta es lo único que aún puede dar información sobre su propietario: por ella se reconoce si el viajero se va del Pireo a una isla o acaba de llegar de ella".
lunes, 6 de julio de 2015
El NO de Grecia: Contra la fábrica del hombre endeudado
1. Sorprendente el editorial de hoy de EL PAÍS: "El ‘no’ griego es un éxito nacionalista que exige una respuesta hábil y firme". ¿De verdad quieren decir que la estrategia de Alemania o de España es europeísta? Parece que no leen lo que ellos mismos publican, como el artículo de Habermas del domingo 28:
Estamos otra vez en crisis con Atenas porque a la canciller alemana, ya en mayo de 2010, los intereses de los inversores le importaban más que una quita de la deuda para sanear la economía griega. En este momento se ha puesto en evidencia otro déficit institucional. El resultado de las elecciones griegas representa el voto de una nación que se defiende con una mayoría clara contra la tan humillante como deprimente miseria social de la política de austeridad impuesta al país. El propio sentido del voto no se presta a especulaciones: la población rechaza la prosecución de una política cuyo fracaso ha experimentado de forma drástica en sus propias carnes. Investido de esta legitimación democrática, el Gobierno griego ha intentado inducir un cambio de política en la eurozona. Y ha tropezado en Bruselas con los representantes de otros 18 Gobiernos, que justifican su rechazo remitiendo fríamente a su propio mandato democrático. Recordemos los primeros encuentros, cuando los novicios —que se presentaban de forma prepotente llevados por el arrebato de su triunfo— ofrecían un grotesco espectáculo de intercambio de golpes con los residentes, que reaccionaban a medias de forma paternalista, a medias de forma despectiva y rutinaria: ambas partes insistían como papagayos en que habían sido autorizadas cada una por su “pueblo” respectivo. La comicidad involuntaria de su estrecho pensamiento nacional-estatal expuso con la mayor elocuencia ante la opinión pública europea qué es lo que realmente hace falta: formar una voluntad política ciudadana común en relación con las trascendentales debilidades políticas en el núcleo europeo.
2. Lo más clarificador que he leído en los últimos días sobre el asunto: el artículo de Xavier Vidal-Foch titulado El día en que Tsipras lo vio todo rojo. Hubo negociación, había acuerdo, pero los eurotalibanes, los austeuropeos, decidieron aplicar a Grecia la misma táctica que el Gran Hermano FMI viene aplicando históricamente allá por donde pasa:
Pregunta del millón: ¿cuándo se arruinó el pacto? Cojan la lupa y repasen qué pasó desde el Eurogrupo de Riga -24 de abril, Sant Jordi-, cuando Alexis Tsipras debió tomar el protagonismo en vez de su denostado ministro de Hacienda, Yanis Varoufakis.
Pasó que la cadencia de papeles cruzados, propuestas, matices y acercamientos entre el Eurogrupo y Grecia fue fulgurante, (aunque algunos lo nieguen): al menos media docena de documentos lo atestiguan. Hubo verdadera negociación.
Hasta que el lunes 22 de junio, tanto la canciller Merkel como los funcionarios del Eurogrupo y la Comisión brindaron por el último papel griego (la “comprehensive proposal”) como un “gran paso”, una “buena base de negociación”; y los griegos batían palmas con las orejas. ¿Qué ocurrió entre ese lunes optimista y la noche del viernes 26 en que Tsipras rompió la baraja y convocó el referéndum?
Dos cosas, ambas en la noche del martes 23, verbena de San Juan. El FMI, quizá por cuenta del sector talibán del Eurogrupo, aumentó sus exigencias (fatal maniobra, aunque con coartada técnica). Y Tsipras recibió la contestación (endurecida) a su propuesta, en formato tontorrón, con abundantes y prietas líneas añadidas, mecanografiadas en rojo, qué susto.
Las negociaciones para llegar a un acuerdo en Bruselas se gripan porque ambas partes culpan de la esterilidad de sus negociaciones no a los fallos de construcción de procedimientos e instituciones, sino a la mala conducta de sus socios. El acuerdo no fracasa por unos cuantos miles de millones de más o de menos, ni siquiera por uno u otro impuesto, sino únicamente porque los griegos exigen hacer posible que la economía y la población explotada por élites corruptas tengan la posibilidad de volver a ponerse en marcha con una quita de la deuda o una medida equivalente; por ejemplo, una moratoria de los pagos vinculada al crecimiento. Los acreedores, por el contrario, no cejan en el empeño de que se reconozca una montaña de deudas que la economía griega jamás podrá saldar.
Pregunta del millón: ¿cuándo se arruinó el pacto? Cojan la lupa y repasen qué pasó desde el Eurogrupo de Riga -24 de abril, Sant Jordi-, cuando Alexis Tsipras debió tomar el protagonismo en vez de su denostado ministro de Hacienda, Yanis Varoufakis.
Pasó que la cadencia de papeles cruzados, propuestas, matices y acercamientos entre el Eurogrupo y Grecia fue fulgurante, (aunque algunos lo nieguen): al menos media docena de documentos lo atestiguan. Hubo verdadera negociación.
Hasta que el lunes 22 de junio, tanto la canciller Merkel como los funcionarios del Eurogrupo y la Comisión brindaron por el último papel griego (la “comprehensive proposal”) como un “gran paso”, una “buena base de negociación”; y los griegos batían palmas con las orejas. ¿Qué ocurrió entre ese lunes optimista y la noche del viernes 26 en que Tsipras rompió la baraja y convocó el referéndum?
Dos cosas, ambas en la noche del martes 23, verbena de San Juan. El FMI, quizá por cuenta del sector talibán del Eurogrupo, aumentó sus exigencias (fatal maniobra, aunque con coartada técnica). Y Tsipras recibió la contestación (endurecida) a su propuesta, en formato tontorrón, con abundantes y prietas líneas añadidas, mecanografiadas en rojo, qué susto.
3. Bajo el tutelaje de la Troika, Europa se ha convertido en una enorme fábrica de mujeres y hombres endeudados -recurriendo al título del excelente libro de Maurizio Lazzarato. Sólo algunas ideas contenidas en el mismo, en las que se desvela el mecanismo de construcción e imposición de la economía de la deuda y las funciones que cumple:
- En Europa, la lucha de clases se despliega y se concentra hoy en torno a la deuda. [...] El crédito o la deuda y su relación acreedor-deudor constituyen una relación de poder específica de producción y control de la subjetividad (una forma particular de homo economicus, el "hombre endeudado").
- Una de las grandes apuestas políticas del neoliberalismo continúa siendo, como lo revela sin ambigüedad la "crisis" actual, la de la propiedad, puesto que la relación acreedor-deudor expresa una relación de fuerza entre propietarios (del capital) y no propietarios (del capital).
- El incremento de la deuda del Estado es uno de los principales resultados de las políticas neoliberales que, desde mediados de la década de 1970, persiguen el objetivo de transformar la estructura de financiamiento de los gastos del Estado benefactor. [...] La privatización de los mecanismos de seguro social, la individualización de la política social y la voluntad de hacer de la protección social una función empresarial son fundamentos de la economía de la deuda. [...] Los intereses de la deuda constituyen la medida de la depredación que la población sufre a manos de los mercados desde hace cuarenta años.
- La deuda no es, pues, una desventaja para el crecimiento; constituye, al contrario, el motor económico y subjetivo de la economía contemporánea. La fabricación de deudas, es decir, la construcción y el desarrollo de la relación de poder entre acreedores y deudores, se ha pensado y programado como el núcleo estratégico de las políticas neoliberales.
- La deuda no es sólo un dispositivo económico, sino también una técnica securitaria de gobierno tendente a reducir la incertidumbre de las conductas de los gobernados. [...] Lo importante es la pretensión de las finanzas de reducir lo que será a lo que es, vale decir, reducir el futuro y sus posibilidades a las relaciones de poder actuales. [...] La lógica de la deuda asfixia nuestras posibilidades de acción. [...] Ya no es el pecado original el que se nos transmite con el nacimiento, sino la deuda de las generaciones precedentes. El "hombre endeudado" está sometido a una relación de poder acreedor-deudor que lo acompaña a lo largo de toda la vida, desde la cuna hasta la tumba.
4. Grecia ha dicho no a la fábrica europea del hombre endeudado. No niega sus responsabilidades para con el resto de Europa. No se escaquea. Sólo reclama el control esencial sobre su presente y su futuro. Lo que antes se llamaba democracia.
Por eso: gracias.
Y, por eso, debemos movilizarnos para exigir a nuestros gobernantes (a nuestros representantes políticos, a quienes dirigen los sindicatos a los que pertenecemos, a quienes lideran las organizaciones sociales de las que somos miembros) que no dejen sola a Grecia. Ni a Europa.
Vuelvo al artículo de Habermas:
[...] La discutible actuación del Gobierno griego no suaviza un ápice el escándalo de que los políticos de Bruselas y Berlín se nieguen a tratar a sus colegas de Atenas como políticos. Aunque tienen la apariencia de políticos, solo se permiten hablar en su condición económica de acreedores. Esa transformación en zombis busca presentar la dilatada situación de insolvencia de un Estado como un suceso apolítico propio del derecho civil, un suceso que podría dar lugar al ejercicio de acciones ante un tribunal. Pues de este modo es tanto más fácil negar una corresponsabilidad política.
Pero la salida a este embrollo, concluye Habermas, sólo puede ser política: "las élites políticas de Europa no pueden seguir ocultándose de sus electores, escamoteando incluso las alternativas ante las que nos sitúa una unión monetaria políticamente incompleta. Son los ciudadanos, no los banqueros, quienes tienen que decir la última palabra sobre las cuestiones que afectan al destino europeo".
miércoles, 14 de enero de 2015
Hay alternativas: Grecia y la Renta Básica de Ciudadania
Frente al discurso TINA (There Is No Alternative, No hay alternativa), antidemocratico, amedrentador y paralizante, la sociedad civil sigue buscando -y encontrando- espacios para hacer avanzar propuestas y proyectos de transformación social.
Aquí van dos de ellas.
La primera es el libro Grecia y Syriza, editado por Sin Permiso. Puede descargarse en color o en blanco y negro, y este es su índice:
- Yanis Varoufakis: La Eurozona después del "acuerdo griego" del Eurogrupo de noviembre 2012
- Yannis Bournous: La responsabilidad histórica de la izquierda griega.
- Costas Douzinas: Grecia y el futuro de Europa
- Alexis Tsipras: Nuestra solución para Europa
- Yanis Varoufakis:Ahora nos vienen con el cuento del gran éxito: el giro orwelliano de la crisis griega
- James K. Galbraith, Yanis Varoufakis: Solamente Syriza puede salvar a Grecia
- Alexis Tsipras, Pedro Filipe Soares: Un Congreso que ha transformado a la izquierda griega
- Stathis Kouvélakis: 9+1 notas sobre Syriza tras su congreso fundacional
- James Galbraith: Sobre la crisis de la Eurozona, Grecia (y Syriza), Alemania y EE UU
- Alexis Tsipras: La izquierda griega ante Europa. Discurso en la casa de Bruno Kreisky en Viena
- Yanis Varoufakis: ¿Puede Syriza cambiar la economía europea desde Grecia?
- Wolfgang Münchau, Yanis Varoufakis: Grecia: ¿salir del euro o cambiar la política neoliberal de la eurozona? Debate
- Alexis Tsipras, Ilias Nikolakópulos, Andreas Karizis: Las elecciones europeas y Syriza
- Steve Keen: ¿Por qué el experimento de la austeridad en Europa esta condenado a fallar?
- Yanis Varoufakis: ¡Aplastar a los griegos! El plan de rescate a la luz de las revelaciones de Geithner
- Yanis Varoufakis: ¿Fue Maastricht otro Versalles para la nación alemana? Una respuesta a Klaus Kastner
- Michael Roberts: La apuesta de Samaras
- Niκος Smyrnaios: Política, mentiras y videos en Grecia: porqué el camino de Syriza hacia el poder está sembrado de escollos
- Yanis Varoufakis: Grecia está a punto de dar a la democracia europea una oportunidad
- Alexis Charitsis: “Una victoria de Syriza en Grecia significará una ruptura del statu quo europeo”. Entrevista
- Yanis Varoufakis: Los primeros cien días de Syriza
- Paul De Grauwe: La rebelión de los deudores
- Panagiotis Grigoriou: Las atrocidades del merkelismo en Grecia
- Cédric Durand, Razmig Keucheyan, Stathis Kouvelakis: Syriza, la situación de Grecia y la aparición en Europa de una nueva esperanza internacionalista
La segunda es el blog La renta básica que podemos, impulsado por Alberto Gavín, Rafael Pinilla y Luis Sanzo.
Es posible luchar contra el austeritarismo en Europa. Es posible combatir la desigualdad y eliminar la pobreza económica. Es posible.
martes, 19 de junio de 2012
Grecia
Leer ayer la prensa se me ha atragantado, más de lo normal.
"Grecia da un respiro a Europa", coincidían las portadas de El País y El Correo.
¿Así que el problema de Europa es el ejercicio de la democracia?
Hay límites que un medio de comunicación serio no puede permitirse traspasar, so pena de intereconomizarse.
Hoy he decidido que no voy a comprar ningún diario.
Y mañana... ya veremos.
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