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viernes, 6 de marzo de 2026

Nicaragua

Comparto la presentación de la conferencia sobre la situación que sufre Nicaragua bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La conferencia ha tenido lugar esta mañana en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV/EHU, organizada por la Plataforma Nacional Juvenil, Nicaragua Libre y Feministas por Nicaragua - Euskal Herria. 
Las intervenciones de Dora María Téllez y de Ana Margarita Vijil han sido extraordinarias. Espero que puedan compartirse pronto en su integridad.
 
 

[1] Belaunaldi oso batentzat Nikaragua herrialde urrun bat baino zerbait gehiago izan zen: itxaropen bat izan zen. Hogei edo hoheitamar urte inguru genituen askorentzat, iraultza sandinista herrialde eta mundo justuago bat eraikitzeko benetako aukera izan zen.

Gaur, Nikaragua diktadura batenpean bizi denean eta ahots kritiko asko isilarazi, espetxeratu edo herrialdetik bota dituztenean, giza eskubideak eta demokrazia defendatu dituztenei entzun nahi diegu. Mahai inguru hau zer gertatu zen, zer gertatzen ari den eta Nikaraguarentzat zer etorkizun imajinatu daitekeen ulertzeko gonbidapena da.

[2] Nicaragua fue, para toda una generación, algo más que un país lejano: fue una esperanza. Para muchos y muchas de quienes entrábamos en la veintena o la treintena en 1979, la revolución sandinista representó la posibilidad real de construir un país más justo.

En su libro de memorias ADIÓS MUCHACHOS, quien fuera vicepresidente con Daniel Ortega, Sergio Ramírez, cuenta que en 1983 el canciller austríaco Bruno Kreisky le dijo: «Qué difícil debe resultar para ustedes ser la esperanza de los demás».

 

[3] Y es que fue una revolución profundamente cultural: la Nicaragua Nicaraguita que cantaba Carlos Mejía Godoy, la de los poemas de Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Claribel Alegría o Leonel Rugama, una revolución que parecía hecha también de palabras, música y sueños. Como escribía la poeta argentina Etelvina Astrada en su contribución al libro colectivo CON NICARAGUA: HOMENAJE AL PUEBLO NICARAGÜENSE:

Desde el alba preliminar del Caribe,

preludio del salto mortal e inmortal de América

ha comenzado a clarear,

a sumarse la luz,

luz de luz

y porque es tiempo de amanecer

en Nicaragua

de cuerpo entero se hizo la luz.

 

[4] Desde los primeros momentos temimos que aquel proceso podía sucumbir a la vieja maldición latinoamericana de estar, como dijo Porfirio Díaz, «tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos». La guerra de la Contra pareció confirmarlo. Sin embargo, con el paso del tiempo Nicaragua terminó enfrentándose a otra tragedia: la deriva autoritaria surgida desde dentro del propio proceso revolucionario. Vuelvo a recurrir a Sergio Ramírez:

«Destronar a Somoza tenía como consecuencia necesaria la revolución, no la transición pacífica a que otros sectores de la sociedad aspiraban. Y una propuesta de cambio radical necesitaba de un poder radical, capaz de defenderse y librarse de riesgos. Era, además, un poder para siempre. Tampoco se triunfa con las armas para conquistar un poder de corto plazo, cuando se trata de barrer con la historia. Y en esa circunstancia, los moderados comienzan a resultar sospechosos».

[5] Hubo otra mujer profundamente comprometida con la revolución, Rosa Luxemburgo, que ya nos advirtió en 1918 de los riesgos que se derivan de toda revolución armada, por más justificada que esta pueda parecer: la suspensión de la democracia y la libertad:

«Con toda seguridad, toda institución democrática tiene sus límites e inconvenientes, lo que indudablemente sucede con todas las instituciones humanas. Pero el remedio que encontraron Lenin y Trotsky, la eliminación de la democracia como tal, es peor que la enfermedad que se supone va a curar; pues detiene la única fuente viva de la cual puede surgir el correctivo a todos los males innatos de las instituciones sociales”.

Y plantea esta poderosa y tan actual proclama:

«La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que este sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente. No a causa de ningún concepto fanático de la “justicia”, sino porque todo lo que es instructivo, totalizador y purificante en la libertad política depende de esta característica esencial, y su efectividad desaparece tan pronto como la “libertad” se convierte en un privilegio especial».

[6] Hoy, cuando Nicaragua vive bajo una dictadura y muchas voces críticas han sido silenciadas, encarceladas o expulsadas del país, queremos escuchar a quienes han defendido los derechos humanos y la democracia. Esta conferencia es una invitación a comprender qué ocurrió, qué está ocurriendo y qué futuro puede imaginarse para Nicaragua. Contamos para ello con la participación de dos destacadas feministas y activistas políticas nicaragüenses.

[7] Dora María Téllez, historiadora, tuvo un papel dirigente destacado en la lucha popular que derrocó a la dinastía de los Somoza y fue ministra de Salud durante la Revolución Popular Sandinista en los años 80.

Fundó el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS, hoy UNAMOS) a mediados de la década de los 90, junto con otras y otros destacados dirigentes que dejaron el FSLN debido a los rasgos autoritarios que ya se percibían en este partido.

Encarcelada en 2021 por denunciar las violaciones de derechos humanos por parte del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y permaneció 606 días en condiciones extremas de aislamiento y tortura, hasta que en 2023 fue expulsada de Nicaragua y desnacionalizada.

Referente internacional en la lucha por la democracia y la justicia en Nicaragua, estando presa recibió el Doctorado Honoris Causa por las Universidades de Helsinki y La Sorbonne Nouvelle de París, así como el Premio René Cassin 2022 de Derechos Humanos del Gobierno Vasco.

[8] Ana Margarita Vijil es una abogada y cientista política que trabajó en la disputa territorial entre Nicaragua y Colombia ante el Tribunal de Justicia Internacional de La Haya, y presidió el Movimiento de Renovación Sandinista de 2012 a 2017.

Fue apresada junto a Dora María durante un allanamiento policial en su casa, sin orden judicial y con uso de drones, y permaneció en aislamiento durante más de 86 semanas, hasta que fue expulsada de Nicaragua y desnacionalizada.

Con una amplia trayectoria en la defensa de la democracia y los derechos humanos, recibió en 2024 el Premio Valors por parte del Consejo de los Ilustres Colegios de la Abogacía de Catalunya (CICAC).

[9] No puedo terminar esta presentación sin recordar con emoción a nuestro querido Juan Zubillaga, Zubi, que fue profesor de esta universidad y un enamorado de Nicaragua.


 

 

sábado, 23 de noviembre de 2024

La violenta espuma

Daisy Zamora
La violenta espuma
Visor, 2017
 
Perdón por no habernos quedado
donde nos obligaban la tradición
y el buen gusto.
 
Por atrevernos a ser nosotras mismas
al precio de destrozar
todos tus sueños.


Daisy Zamora (Managua, 1950), una de las voces más destacadas de la poesía contemporánea nicaragüense, ofrece en este libro una síntesis magistral de sensibilidad poética y compromiso social, reflejo de la luminosa complejidad de su vida. Nacida y educada en el seno de una familia adinerada y liberal ("Casa de los abuelos. / Casa natal. / Cuna. / Reino de claridad. / Espacioso aposento, altas camas, / imágenes sagradas"), se unió al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 1973, combatió contra la dictadura de Somoza ("Como en cámara lenta lo recuerdo: / El terreno inclinado, resbaloso, caliente, / la mano agarrada al fusil / el olor a quemado") y fue locutora y directora de programación de Radio Sandino durante la última ofensiva sandinista de 1979. Tras el triunfo de la revolución, fue nombrada viceministra de Cultura para el nuevo gobierno, trabajando mano a mano con Sergio Ramírez, que firma un precioso prólogo a este libro.

Un libro en el que se entretejen experiencias personales con una profunda reflexión sobre la lucha política, la identidad femenina y las contradicciones del ser humano. Escritos con un lenguaje claro y contundente, que combina la intimidad de lo cotidiano con el peso histórico de los acontecimientos políticos, la autora reflexiona sobre las heridas de la guerra y la resistencia, mostrando el costo humano de la revolución, también sobre la maternidad, el amor y la autonomía, desde una perspectiva abiertamente feminista:

Pregunto por las mujeres de mi casa.

Desde niña supe la historia del bisabuelo:
Científico, diplomático, liberal, político,
padre de prole  numerosa y distinguida.

¿Y doña Isolina Reyes, casada con él desde
los quince años hasta su muerte, cuál fue su historia?
 
La violenta espuma es un libro imprescindible para quienes buscan una poesía que combine lo íntimo y lo colectivo, lo político y lo estético. Daisy Zamora logra en esta obra capturar la esencia de la condición humana en medio de la tormenta, con una voz que es a la vez profundamente nicaragüense y universal. Un libro que no solo se lee, sino que se siente: un testimonio poético de resistencia, belleza y esperanza.