Ceremonia
Traducción de Noelia González Barrancos
Capitán Swing, 2025
"Hubo un tiempo en que bastaban las ceremonias tal y como se habían hecho hasta entonces para el mundo de ese momento. Pero una vez llegaron los blancos, los elementos de este mundo comenzaron a cambiar y fue necesario crear ceremonias nuevas, He hecho cambios en los rituales. esto genera una enorme desconfianza en la gente, pero solo este crecimiento mantiene fuertes las ceremonias".
Leslie Marmon Silko es una novelista, poeta y ensayista estadounidense, considerada una de las figuras fundamentales del renacimiento literario y artístico de los pueblos indígenas norteamericanos iniciado a finales de la década de 1960. De ascendencia mixta -laguna pueblo, mexicana y angloamericana-, creció en un entorno marcado por la convivencia de distintas tradiciones culturales. Su obra, profundamente vinculada a sus raíces indígenas, recupera los mitos, la memoria y las tradiciones orales del pueblo laguna, que reelabora literariamente para abordar cuestiones relacionadas con la identidad, la pertenencia cultural y la experiencia histórica de las comunidades indígenas.
Publicada originalmente en 1977, Ceremonia es una novela sobre las heridas que deja la violencia, la pérdida de las raíces culturales y la posibilidad de reconstruir una vida cuando el mundo al que pertenecíamos parece haberse desmoronado, pero también una profunda reflexión sobre nuestra relación con la naturaleza, sobre la memoria colectiva y sobre la necesidad de encontrar formas de resistencia que permitan interrumpir la reproducción del sufrimiento y la destrucción.
Su protagonista, Tayo, es un joven de ascendencia mixta, indígena y blanca, que regresa a su comunidad de Laguna Pueblo, en Nuevo México, después de combatir en la Segunda Guerra Mundial. Vuelve traumatizado por la experiencia bélica, atormentado por la muerte de su primo Rocky y por recuerdos que no consigue ordenar, pero su sufrimiento tiene raíces más profundas, más allá de su experiencia en la guerra, pues Tayo vive desgarrado entre dos mundos, marcado por el desprecio racial y la desposesión cultural. Todo ello ha terminado por hacerle perder cualquier sentimiento de pertenencia.
La medicina convencional "blanca" apenas consigue aliviarlo y su recuperación solo comenzará cuando entre en contacto con una sabiduría ancestral que entiende la enfermedad como una ruptura de los vínculos que sostienen la existencia. A través de una ceremonia de sanación, Tayo emprende un recorrido que le permitirá reconstruir, dolorosamente, su relación con la comunidad, con la tierra y con su propia historia. Como le enseña Betonie, el curandero navajo que lo acompaña en este proceso, lo que Tayo necesita no es recuperar intactas unas tradiciones supuestamente inmutables sino transformadas, porque también el mundo cambia.
Este es uno de los aspectos más característicos y sugerentes de la novela. Leslie Marmon Silko rechaza una concepción folclórica de las culturas indígenas, como si fueran reliquias de un pasado condenado a desaparecer, y presenta la tradición como una sabiduría viva, capaz de incorporar nuevas experiencias y de ofrecer respuestas a sufrimientos contemporáneos. Del mismo modo, la identidad deja de entenderse como una pertenencia cerrada y homogénea y la propia condición mestiza de Tayo, inicialmente vivida como una fuente de vergüenza y extrañamiento, se convierte en una posibilidad de reconciliación.
La estructura narrativa del libro responde a esta misma concepción del mundo, de modo que la autora entrelaza tiempos, recuerdos, relatos míticos, poemas y acontecimientos cotidianos, rompiendo la linealidad de la narración occidental convencional. Las historias tradicionales del pueblo laguna dialogan con la experiencia de Tayo, mostrando que el pasado continúa actuando sobre el presente y que las vidas individuales forman parte de una trama colectiva mucho más amplia. Esta forma de narrar exige una lectura atenta, pero constituye una de las mayores riquezas literarias de la obra.
Hay también en la novela una poderosa dimensión política y ecológica. La guerra, el colonialismo, el racismo y la destrucción de la naturaleza aparecen relacionados por una misma lógica de dominación, alimentada por la separación entre los seres humanos y el mundo del que forman parte. Frente a ella, Leslie Marmon Silko propone una ética de la interdependencia, en la que sanar significa recuperar la conciencia de nuestra responsabilidad hacia las demás personas, los animales, las plantas y la tierra. Por ello, la sanación individual de Tayo resulta inseparable de una reparación colectiva que afecta a la memoria, a la cultura y a la relación con el territorio y la historia de su pueblo.
En uno de los momentos decisivos de la novela, cuando se enfrenta a la posibilidad de responder violentamente a la crueldad que presencia, Tayo comprende que hacerlo significaría completar el círculo de destrucción del que intenta escapar. Su negativa a reproducir la violencia no supone resignarse ante la injusticia, sino cuestionar la lógica que permite perpetuarla; porque la violencia tiene una extraordinaria capacidad para reproducirse, porque consigue que quienes han sido sus víctimas terminen adoptando la lógica de quienes la ejercen. Su decisión de contenerse constituye un acto de resistencia que exige reconocer la violencia, enfrentarse a sus consecuencias y negarse a prolongar su dominio sobre nuestras vidas. En este sentido, la ceremonia a la que se somete Tayo puede leerse también como una práctica de noviolencia, como un proceso mediante el cual alguien que ha sido profundamente herido recupera la capacidad de actuar sin dejarse gobernar por el odio. Interrumpir la violencia significa impedir que el daño recibido determine inevitablemente el daño que causaremos.
Por todo lo dicho Ceremonia es una novela exigente, a veces desconcertante, pero de una extraordinaria belleza, cuya lectura nos sitúa ante una pregunta que trasciende la experiencia histórica de los pueblos indígenas norteamericanos: ¿cómo podemos reparar un mundo herido sin recurrir a las mismas formas de violencia que lo han destruido? Leslie Marmon Silko encuentra una respuesta en la memoria, en el cuidado de los vínculos, en la interrupción de la destrucción como una manera de comenzar a reparar el mundo y en la capacidad de las comunidades para seguir contando historias que hagan posible la vida.



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