martes, 27 de octubre de 2026

Lamiako: Un barrio con historia

Iñaki Markez
Lamiako: un barrio con historia
Ekimen Editorial, 2029
 

No hay barrio, pueblo o ciudad sin historia, Pero hay que querer y saber contarla. En Lamiako: un barrio con historia (Ekimen Editorial, 2026), Iñaki Markez reconstruye cinco siglos de acontecimientos, cambios y conflictos que han dado forma a este barrio de Leioa, ofreciendo un recorrido por la historia social, económica, política y cultural de Bizkaia desde una perspectiva particularmente cercana a la vida cotidiana de sus habitantes.

El resultado es una historia que permite comprender mucho más que las transformaciones experimentadas por un territorio para hacernos comprender que hay lugares aparentemente modestos, alejados de los grandes escenarios del poder, en los que se condensan algunos de los procesos que han configurado nuestras sociedades. Lamiako es uno de ellos.

El libro comienza mucho antes de que Lamiako adquiriera su actual configuración urbana. Nos traslada a un territorio de marismas, arenales y humedales, atravesado por las aguas del Nervión, el Gobela y el Udondo, donde las leyendas sobre las lamias convivían con las actividades agrícolas, pesqueras y comerciales. Aquellos paisajes fueron profundamente alterados durante el siglo XIX, cuando la desecación de las marismas, la canalización de los cursos fluviales, la llegada del ferrocarril y la instalación de las primeras fábricas transformaron radicalmente el territorio. Una transformación que permite reconocer hasta qué punto la industrialización fue también una operación de apropiación y modificación de la naturaleza, cuyas consecuencias siguen presentes.

Iñaki Markez presta especial atención a la industrialización y a sus protagonistas. Por estas páginas desfilan empresas como La Vidriera o la fábrica Earle, iniciativas empresariales que contribuyeron al desarrollo económico de Bizkaia, pero también las durísimas condiciones de trabajo y de vida de una población obrera que tuvo que enfrentarse al hacinamiento, las enfermedades, los accidentes laborales y la falta de servicios básicos. Especialmente significativo resulta el recuerdo de las sirgueras, aquellas mujeres que arrastraban embarcaciones por la ría utilizando la fuerza de sus propios cuerpos, realizando un trabajo imprescindible y apenas reconocido. Su presencia recuerda que la prosperidad industrial descansó sobre esfuerzos y sufrimientos que rara vez ocuparon un lugar destacado en los relatos oficiales.


El libro recoge asimismo una historia menos conocida, vinculada a los orígenes del deporte moderno en Bizkaia. Resulta sorprendente descubrir la importancia que tuvieron los campos de Lamiako en los primeros años del Athletic Club y en la práctica del fútbol, junto con otras actividades como el polo, las carreras de caballos, el tenis o la sokatira. En un mismo espacio coincidían las aspiraciones recreativas de las élites económicas y las primeras expresiones de una cultura deportiva que acabaría adquiriendo un extraordinario arraigo popular.

Pero uno de los aspectos más interesantes de esta obra es la atención que dedica a las formas de organización y participación colectiva. Las sociedades de socorros mutuos, el sindicalismo, las huelgas, las iniciativas culturales, las asociaciones vecinales y las movilizaciones por unas condiciones de vida dignas aparecen como parte fundamental de la construcción del barrio. La historia de Lamiako es también la historia de quienes se organizaron para conseguir escuelas, servicios públicos, viviendas adecuadas y espacios de convivencia. Particularmente valiosa resulta la recuperación de la Asociación de Familias de Lamiako, nacida en 1967, cuya actividad durante los últimos años del franquismo y la transición democrática muestra la importancia que tuvo el movimiento vecinal en la conquista de derechos y en la democratización de la vida cotidiana.

En este recorrido ocupa un lugar destacado la Maskarada de Lamiako, recuperada en 1979 gracias a la iniciativa de jóvenes del barrio. La recuperación festiva de las antiguas leyendas de las lamias constituye una hermosa expresión de la capacidad de una comunidad para reconocerse en su pasado y recrearlo colectivamente. La memoria aparece aquí como una práctica viva, alimentada por la participación y transmitida entre generaciones.

La narración atraviesa también los episodios más dolorosos de nuestra historia, desde las guerras carlistas hasta la Guerra Civil, la represión franquista y las dificultades de la posguerra. Iñaki Markez incorpora estos acontecimientos a una historia local que permite observar cómo los grandes conflictos políticos afectan a territorios concretos y a las vidas de quienes los habitan. Esta atención a las experiencias de la población constituye una de las virtudes del libro, aunque la abundancia de acontecimientos, nombres y fechas es el riesgo de una obra que quiere rescatar del olvido tantas historias y que, precisamente por ello, ofrece abundantes materiales para seguir investigando.

La mirada del autor alcanza hasta el presente, y aquí la reconstrucción histórica adquiere una dimensión abiertamente crítica. Los proyectos urbanísticos, la progresiva ocupación de la Vega de Lamiako, la amenaza sobre los últimos restos de sus humedales y las controversias relacionadas con el proyecto del subfluvial plantean preguntas fundamentales sobre el futuro del barrio. Resulta especialmente sugerente que una historia iniciada con la desecación de las marismas concluya reivindicando su protección y recuperación cuando, después de siglo y medio de intervenciones destinadas a ganar terreno al agua, la crisis ecológica obliga a reconsiderar aquella concepción del progreso que identificaba la transformación del territorio con su explotación económica.

Esta preocupación enlaza con otra constante del libro: la defensa del barrio como espacio de vida compartida. Las reivindicaciones de Lamiako-Txopoeta Bizirik! prolongan, en circunstancias muy diferentes, aquella tradición de organización vecinal que atravesó buena parte del siglo XX. Cambian los problemas y las formas de movilización, pero permanece la exigencia de que las decisiones sobre el territorio tengan en cuenta las necesidades de quienes lo habitan.



Por todo lo dicho, Iñaki Markez ha escrito un libro de historia local que puede interesar iguaslmente a quienes nunca han vivido en Lamiako. Su valor reside en la cantidad de información reunida, en la recuperación de episodios y protagonistas poco conocidos y, especialmente, en la sensibilidad social que orienta el relato, en su voluntad de reconocimiento hacia las generaciones que construyeron el barrio con su trabajo, sus conflictos, sus celebraciones y sus iniciativas colectivas.

Al terminar su lectura queda una reflexión que trasciende los límites de Lamiako. Los barrios tienen historia porque sus habitantes la hacen, aunque muchas veces sus aportaciones permanezcan fuera de los grandes relatos históricos. Conocer esa historia ayuda a comprender el presente y proporciona razones para intervenir en su transformación. En tiempos en los que tantas decisiones urbanísticas y económicas se adoptan lejos (y en contra) de las comunidades afectadas, libros como este recuerdan que los barrios son espacios de memoria, pertenencia y ciudadanía, y que su futuro debería contar con la voz de quienes les dan vida.

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