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lunes, 19 de diciembre de 2022

De vez en cuando la vida

De vez en cuando la vida nos besa en la boca
y a colores se despliega como un atlas
nos pasea por las calles en volandas
y nos sentimos en buenas manos.
[...]
De vez en cuando la vida toma conmigo café
y está tan bonita que da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.
[...]
De vez en cuando la vida afina con el pincel
se nos eriza la piel
y faltan palabras para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.
 
Joan Manuel Serrat, "De vez en cuando la vida", del álbum Cada loco con su tema (1983).
 
 










 

viernes, 22 de septiembre de 2017

Seria fantàstic



Seria fantàstic
no passar per l'embut.
Que tot fos com és manat i ningú no manés.
Que arribés el dia del sentit comú.
Trobar-se com a casa a tot arreu.
Poder badar sense córrer perill.
Seria fantàstic que tots fóssim fills de Déu.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

El vigía de Occidente

El ex presidente José María Aznar con dureza a Barack Obama por su decisión de abandonar definitivamente el proyecto del escudo antimisiles en Polonia y la República Checa impulsado por George Bush.
Proyecto infausto, continuación de aquella guerra de las galaxias proyectada por Reagan, proyecto a caballo de la suicida doctrina MAD (Mutual Assured Destruction, mutua destrucción asegurada) y la criminal doctrina de la First Strike Capability (capacidad de dar el primer golpe).
La decisión de Obama rompe, esperemos que definitivamente, con un proyecto que pensaba Europa como teatro del enfrentamiento Este-Oeste, y que durante los Setenta y Ochenta motivó las más importantes iniciativas pacifistas y antimilitaristas del continente, como las que entre 1982 y 1991 reunieron a multitud de personas y grupos en las Convenciones de la European Nuclear Disarmament (END).
Pero Aznar, último heredero de la Guerra Fría, sigue aferrado a un anticomunismo sin comunistas. Vigía de Occidente.



Pero, puestos a escoger, soy partidario
de las voces de la calle más que del diccionario,
me privan más los barrios que el centro de la ciudad
y los artesanos más que la factoría,
la razón que la fuerza, el instinto que la urbanidad
y un sioux más que el Séptimo de Caballería.
Prefiero los caminos a las fronteras
y una mariposa al Rockefeller Center
y el farero de Capdepera al vigía de Occidente.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Políticos idiotas y esclavos

"El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha reivindicado hoy la "gran política" para evitar la "politiquería" y los políticos idiotas y esclavos, que en nombre de la experiencia intentan impedir la posibilidad de introducir el futuro en las decisiones".

Yo digo claro y alto que suscribo las palabras del ministro de Educación, Ángel Gabilondo, que las hago mías y que me comprometo con ellas. Y con sus consecuencias.
Pues de las mismas se derivan consecuencias. La primera: atreverse a errar. La segunda: dejarse advertir. La tercera: ser capaz de cambiar o de perseverar. La cuarta: asumir la sanción de quienes no acepten tu decisión. La quinta: saber que a pesar de todo el idiota puedes ser tú y que lo que has considerado esclavitud era rigor o prudencia informada. La sexta: así y todo, estar siempre dispuesto a volver a actuar queriendo introducir el futuro en las decisiones políticas.

Para no convertirnos en funcionarios del negociado de sueños dentro de un orden.


Utopía

Se echó al monte la utopía
perseguida por lebreles que se criaron en sus rodillas
y que al no poder seguir su paso, la traicionaron;
y hoy, funcionarios
del negociado de sueños dentro de un orden
son partidarios de capar al cochino para que engorde.
¡Ay! Utopía, cabalgadura que nos vuelve gigantes en miniatura.
¡Ay! ¡Ay, Utopía, dulce como el pan nuestro de cada día!
Quieren prender a la aurora porque llena la cabeza de pajaritos;
embaucadora que encandila a los ilusos y a los benditos;
por hechicera que hace que el ciego vea y el mudo hable;
por subversiva de lo que está mandado, mande quien mande.
¡Ay! Utopía, incorregible que no tiene bastante con lo posible.
¡Ay! ¡Ay, Utopía que levanta huracanes de rebeldía!
Quieren ponerle cadenas.
Pero, ¿quién es quien le pone puertas al monte?
No pases pena,
que antes que lleguen los perros, será un buen hombre
el que la encuentre y la cuide hasta que lleguen mejores días.
Sin utopía la vida sería un ensayo para la muerte.
¡Ay! Utopía, cómo te quiero porque les alborotas el gallinero.
¡Ay! ¡Ay, Utopía, que alumbras los candiles del nuevo día!